Suele ocurrir que la suspensión de ligas domésticas como parte del calendario FIFA deja la moneda en suspenso rumbo a partidos de alto impacto. Tal es el caso de algunos encuentros que se jugarán el próximo fin de semana, como Tottenham contra Chelsea, Atlético de Madrid contra Barcelona y, en el tema mexicano, Pachuca contra León por el último boleto a la liguilla.

En tiempos recientes, los parones han aumentado debido a la nueva competencia europea conocida como Liga de Naciones, mientras que en África se juegan las eliminatorias rumbo a la Copa Africana de Naciones. Entretanto, en el continente americano aprovechan para realizar experimentos tácticos, presentar a nuevos entrenadores y, ¿por qué no?, jugar contra el mismo rival dos veces de manera consecutiva.

Para un columnista de futbol, las famosas fechas FIFA suelen representar el calvario de descubrir el hilo negro y codificarlo en 400 palabras. Más aún si se tiene en cuenta la costumbre federativa de pactar más partidos “moleros” que nadie en el año. Además, considérese que el entrenador en turno no lo será más después del próximo martes, a la espera de que aterrice un argentino experimentado al que apodan el Tata.

A propósito de Martino, vale la pena realizar un par de apuntes en torno a su inminente llegada. El estratega rosarino no ha desembarcado en el centro de alto rendimiento debido a que se encuentra disputando las finales de la MLS con el Atlanta United, club que consiguió la afiliación hace apenas un año. Su contrato con el equipo norteamericano termina en diciembre, por lo que medios internacionales especulan que no renovará.

Mientras tanto, algunos detalles en torno a su llegada surgen como parte de la necesidad mediática de mantener el tema en portadas. Por ejemplo, se habla de que Martino renunciaría a un salario multimillonario para dirigir al Tri. Además, se ha comentado bastante sobre su posible auxiliar técnico: desde su actual mano derecha, Jorge Theiler, hasta hombres como Darío Sala, Carlos Bocanegra e incluso Gabriel Caballero.

Lo cierto es que mientras se definen los pormenores de lo que parece una contratación encaminada, la selección mexicana se encuentra a la deriva, lo cual se ve reflejado en los resultados de la mano de Ricardo Ferretti. Veremos si el Tata –o quien llegue– se decide por algunos jóvenes que han sido puestos en órbita recientemente o recurre a las alineaciones prefabricadas que demandan renovación.

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