Pachuca.- El activista hidalguense Alfredo Alcalá, participó en la comisión de garantes de la consulta popular convocada por la Asamblea Nacional de Venezuela, formó parte de una misión internacional de estudio e investigación del proceso electoral del 16 de julio de 2017, y fue el único invitado mexicano, como observador autónomo e independiente, no vinculado con el Movimiento de Unidad Democrática (MUD).

La delegación internacional estuvo integrada por Carlos de Mesa Gisbert, expresidente de Bolivia; Alfredo Alcalá, de Alianza Cívica-México; Diana Chávez, de Transparencia-Perú; y Natalia Salgado, de Participación Ciudadana-Ecuador; con el asesoramiento de Salvador Romero Ballivián, de Bolivia.

Al mismo tiempo, la misión constituyó un equipo local compuesto por Dimitris Pantoulas y Claudia Blanco Sorio.

La misión desarrolló sus labores con autonomía e independencia con respecto a los actores que convocaron, organizaron o garantizaron la consulta popular.

La consulta del 16 de julio de 2017 consiguió una significativa movilización ciudadana, que destacó por su carácter masivo, espontáneo y pacífico, a pesar de no ser realizada por la institución electoral.

“Los resultados arrojaron un contundente triunfo del sí en las tres preguntas, señal de que la participación ciudadana provino fundamentalmente de sectores opuestos al gobierno del presidente Nicolás Maduro. De acuerdo con el informe preliminar de la comisión de garantes, con 95 por ciento de votos escrutados, presentado en la noche de la consulta, hubo 7 millones 186 mil 170 votos”, manifestó el politólogo.

El escenario político puede caracterizarse como polarizado, política y socialmente, entre un bloque oficialista (agrupado alrededor del Partido Socialista Unido de Venezuela) que controla el Poder Ejecutivo y un bloque opositor (concentrado en la Mesa de la Unidad Democrática), mayoritario en la Asamblea Nacional, sin que terceras fuerzas alcancen un papel relevante.

Por último, asentó que “en segundo lugar, la participación de los ciudadanos se realizó en un ambiente tranquilo, o incluso de entusiasmo. Una mención especial requiere la amplia presencia de mujeres en las mesas electorales. El asesinato de la señora Xiomara Escot en Catia merece una investigación exhaustiva y el establecimiento de las sanciones penales correspondientes. Sin embargo, se trató de un hecho aislado, que contrastó con el escenario general de serenidad.

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