La polémica continúa tras el “duerman con ropa” que expresó el gobernador Omar Fayad durante un encuentro con mujeres indígenas de Acaxochitlán. La frase, con la que el mandatario Fayad quiso ser sarcástico, pretendió ser una expresión inofensiva cuyo único propósito fue hacer pasar, según él, un momento chusco. Lo que quería, según defiende el Ejecutivo, era alimentar el sentido del humor de quienes estuvieron ahí. Pero usuarios de redes sociales y periodistas en medios locales, nacionales o incluso internacionales detectaron la frase pronunciada por Fayad y se encargaron de difundir lo que pasó. No se trata de un asunto menor. Ayer el articulista Ricardo Raphael escribió en El Universal que Fayad, con los argumentos que ha esgrimido para defenderse, demuestra que no percibe el “tono discriminatorio” de sus palabras. Según Raphael, Fayad, en el fondo, no cree en la igualdad entre las personas. Entonces Raphael plantea: ¿qué pasaría si él hubiera hecho el mismo comentario pero dirigido a la esposa de Fayad? Seguramente, pensó el analista, el gobernador no lo habría tomado con humor, porque, en el fondo, “en su mapa moral”, su esposa Victoria Ruffo y las indígenas que recibieron ese día sus estufas ecológicas pertenecen “a dos galaxias distintas”. Ayer el propio gobernador Fayad insistió en que se malinterpretaron sus comentarios. Y más allá: atribuyó a un “ingredientito político” la polémica que generó el “duerman con ropa”. Según el mandatario, después de un análisis en Internet, es posible deducir que atrás de la controversia está un partido político y un político hidalguense, del que no quiso decir su nombre. Pidió incluso analizar el video e ir a preguntarle a las mujeres de Acaxochitlán si se sintieron agraviadas con sus comentarios. ¿Hace falta buscarle tres pies al gato? Como dice Raphael, el mandatario no percibe el tono discriminatorio porque, simple y sencillamente, no hay tal. Es el razonamiento de las dos galaxias distintas. De filón. Ayer ocurrió el primer susto tras una explosión de cohetes en la populosa y céntrica calle de Ocampo, en Pachuca. A un joven se le encendieron los cohetes que traía en una bolsa, lo que podría haber acabado en una tragedia. ¿Harán algo las autoridades o simplemente se harán de la vista gorda?

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