Pase usted, campeón

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Roberto Pichardo Ramirez

¿Qué ocurre con el famoso pasillo que tanto causa revuelo y polémica en España? Se trata de un rito ceremonial propio de la realeza ibérica que consiste en vanagloriar a un equipo que se ha consagrado campeón de la competencia en curso. El rival en turno divide a su escuadrón en dos filas y recibe, entre aplausos y asentimientos de cabeza, a los guerreros recientemente coronados.
Esa tradición comenzó en 1970, cuando Athletic de Bilbao rindió tributo a su contrincante y recién ganador de la copa, el Atlético de Madrid. Ahora bien, si tanto tiempo tiene esa costumbre, ¿por qué no termina de cuajar en el colectivo que rodea a la pelota?
El tema viene a colación ahora que Barcelona se coronó campeón de la liga de manera anticipada y el Real Madrid, el primer rival a enfrentar tras conseguir el título, decidió categóricamente no hacer el famoso pasillo durante el clásico. La polémica surge gracias a los antecedentes, pues los culés siguieron ese acto de respeto en 2008, cuando los madrileños llegaron a la justa más importante del mundo siendo campeones de la temporada.
Para sumar a la controversia, el Villarreal decidió hacer el famoso paseíllo a los catalanes el pasado miércoles, y se prevé que el Levante haga lo mismo en el cotejo de esta tarde. Ahora bien, ¿a quién le molesta tanto esa costumbre y por qué? Muchos jugadores, entrenadores y directivos han visto este tributo como una forma de humillación propia. Otros, los que defienden el pasillo, lo consideran una muestra de respecto y juego limpio hacia el vencedor del torneo en cuestión.
A pesar de que muchas personas se molestaron por la contundente negativa por parte de Zinedine Zidane y Sergio Ramos, debe recordarse que la rivalidad entre blaugranas y merengues es quizá la más grande de todos los deportes, por lo que el orgullo, como quedó demostrado en la última edición del clásico, siempre estará presente.
Y por si tenía el lector el pendiente sobre lo que ocurre en México con los pasillos, se trata de una tradición que, como todo lo que no es nuestro, se sigue a medias. El primero en rendir tributo al rival fue el América al Santos en 2008. Desde entonces, ya es cosa de cada club iniciar el torneo con la cortesía de reconocer al campeón o, como suele ocurrir, diagnosticarlo de un severo caso de campeonitis aguda.

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