El comienzo de Beltane, el plenilunio del Wesak, el 70 aniversario de Israel y el acuerdo de paz entre las dos coreas, tras 60 años de hostilidades, son fechas que nos llevan a la reflexión para iniciar este segundo cuatrimestre del año; un periodo de importantes transformaciones, no solo por las elecciones que se vivirán en nuestro país, sino por la energía que está siendo convocada por los diferentes actores que de manera consciente o inconsciente están involucrados.
Para los celtas, la noche de Beltane marcaba el comienzo de la temporada de verano pastoral, cuando las manadas de ganado se llevaban hacia los pastos verdes y a las tierras de pasto de las montañas. Lá Bealtaine o Mes de Beltane en irlandés, que comienza el primero de mayo se celebra la estación más luminosa del año.
Una de las principales actividades de la festividad consistía en encender hogueras en las montañas y cerros con ritual y significado político. En Irlanda, el prendimiento de hogueras parece haber sobrevivido únicamente hasta el presente día en el condado de Limerick, con su noche de hoguera anual, aunque algunos grupos culturales han expresado interés en revivir el hábito en Uisneach y quizás en la colina de Tara. Esa colina fue el centro del poder político y espiritual de la isla además contiene un elevado número de antiguos monumentos, y es famosa por ser la sede del Árd Rí Éireann (el gran rey de Irlanda), Ráith na Rig (el recinto real), Forradh (el asiento real).
En el centro del Forradh se erige la destacada Piedra en Pie, o Lia Fáil, la Piedra del Destino, en la cual eran coronados los grandes reyes de Irlanda.
Beltane está relacionada con el dios celta Belenos, comparable a Apolo. Su nombre significa brillante y se le atribuían poderes curativos. Para los celtas significaba “buen fuego”, “fuego resplandeciente”, ellos celebraban la unión del dios y la diosa, el período de fertilidad. Hogueras, danzas y rituales honraban ese día. Es un momento de renovación, de un cambio de ritmo de vida, puesto que es el comienzo del ciclo de actividades diurnas: las cacerías, el trabajo rural, y el pasaje entre el periodo frío y cálido, entre la oscuridad y la luz.
Cierra tus ojos por un instante y déjate llevar por el espíritu del hombre de la antigüedad: después del largo invierno y sus carencias, llegaba el Sol contagiándote de su energía, dando paso a la época de esplendor y plenitud, ¡era uno de los momentos más esperados del año!
Si te sientes en sintonía con la naturaleza y sus ciclos como los dos líderes de Corea que plantaron un árbol como símbolo de las amistad; Beltane es el momento perfecto para atraer la abundancia, la prosperidad y la fertilidad en cualquiera de sus manifestaciones: concebir un hijo, comenzar un amor, disfrutar de la fecundidad de tus esfuerzos, o simplemente del estallido de color que viste muchos de los senderos verdes.
Algunas tradiciones místicas consideran que esa fecha marca el embarazo de la Luna –al igual que Buda abrió su conciencia para ser fecundado por la luz divina– y, coincidentemente, en esta temporada se “insemina” la tierra, ya que son los días más propicios del año para colocar las semillas en el campo. De esta manera Wesak alude a la unión de la raza humana con el espejo que forma la naturaleza terrena en sintonía con el orden astral.
Por ello, durante esta Luna debemos honrar, de manera especial pero obviamente no exclusiva, a todos los seres vivientes y en particular a la madre naturaleza.
Ahí donde hoy nace una flor, antes se sembró una semilla. ¿Y tú, cuántas semillas de virtud has sembrado para recibir la cosecha de la felicidad?

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