Patriotas o patrioteros

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Llega septiembre y pareciera que todos los habitantes de este país se vuelven patriotas. Sus casas las engalanan con banderas de México, serpentinas, papel picado, rehiletes, etcétera… es interesante cómo también se unen a este patriotismo los burócratas, las escuelas, los edificios, en fin todo se matiza con los colores patrios.
Pareciera ser un país que ama la historia y que se preocupa por lo que acontece a diario; sin embargo la realidad es muy distinta, el mexicano promedio cree que Miguel Hidalgo es el padre de la patria cuando en realidad este mote le pertenece a Iturbide; piensa también que Hidalgo e Ignacio Allende luchaban por los mismos ideales y que siempre se llevaron bien, lo cual dista de ser cierto pues sabemos que incluso Allende quería envenenar a “ese viejo y loco cura”. Qué más falso que pensar que se han cumplido, en 2010, los 200 años de la gesta independiente cuando la realidad es que será hasta 2021 cuando realmente se cumplan los “200 años de ser orgullosamente libres”; una falsedad abismal que las franjas de la insigne e ilustre bandera nacional tengan significados de independencia, pureza y unión, cuando en realidad el verde es la esperanza, el blanco la fe católica y el rojo la caridad como nos lo demuestra la doctora Guadalupe Jiménez Codinach en sus numerosos libros e investigaciones que a lo largo de muchos años ha llevado a cabo.
El orgullo nacional se remonta a tiempos en los que se creía que “la patria” lo era todo, era la razón del porqué morir y sentirse unidos a este país. Una añeja intromisión del partido hegemónico que duró 70 años en el poder y que ahora amenaza con quedarse otros cuantos más o rebasar la cifra teniendo el poder absoluto del país como era antes.
Un partido que tomó de rehenes los colores de la patria para su propio logotipo y demostrar que sí había políticos dignos y comprometidos con el pueblo, que eran ante todo los que integraban sus filas tricolores, otra gran mentira, ya que muchos de ellos ni son aptos para las exigencias del país ni tampoco son políticos comprometidos para el resguardo y bienestar de los ciudadanos que integran este territorio “soberano y libre”.
Y cabe mencionar, ¿soberano y libre? Sí, claro eso es lo que dicen los múltiples comerciales que se transmiten en los medios masivos de comunicación, ¿o acaso será otra mentira? Me temo que pareciera que sí, ya que con tantas reformas que benefician pero solo a unos cuantos y perjudican a muchos creo que dista mucho de ser un país soberano y libre; ah, y también le añaden nuestros flamantes dirigentes otros motes como “apegados a la ley y democráticos”. Caray, dudo mucho que estemos apegados a la ley y que seamos democráticos ya que vivimos en un país donde las elecciones dan el triunfo a las mayorías, sí claro, pero a las mayorías de banqueros, funcionarios, políticos, empresarios, etcétera… que ostentan el poder, jamás las darán para aquellas mayorías que son las carentes de servicios públicos y que demandan mejores condiciones de vida y trabajo. ¿Pero, cómo es posible que no haya trabajo? Si el señor presidente dice que cada día existe más trabajo y que incluso lo que se prometió en campaña se está cumpliendo cabalmente.
Solo que faltó decir para quiénes son estos trabajos y estas oportunidades, pues claro, para los allegados que votaron por ese partido que se adjudicó los colores de una patria que aún hoy clama por ser liberada y que lucha por una vida mejor e independiente, pero que esa lucha por desgracia aún no se consolida, esa contienda desde que la iniciara el cura Hidalgo aún está tan vigente como entonces. Y la pregunta inicial está en el aire: ¿Qué celebramos? Una gesta libertaria, sí claro, pero antes que celebrar mejor recordemos el combate libertario y sigamos ese camino con nuevos Hidalgos, Morelos, Allendes, et al. Para lograr lo que ellos anhelaban igual que nosotros y aun, en pleno siglo XXI, no se ha logrado.
No basta con hacer de las fiestas patrias un espectáculo multicolor, ni tampoco cambiar protocolos añejos para demostrar un renovado sentimiento patrio, organizar espectáculos cambiando mariachis por reguetón o en plena explanada se monte una campana símbolo de lucha, libertad, justicia y oportunidades que se demandan y no se otorgan. Sin embargo el eslogan es “Hidalgo crece contigo” ¿Tú lo crees? Yo tampoco.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.