De la misma forma que existe la utopía en calidad de un futuro cuando todas las ambiciones del ser humano se han alcanzado y se encuentran materializadas en sociedades rayanas en la perfección, la distopía sería la utopía negativa, futuros inciertos en los que la posibilidad del mañana es poco menos que una pesadilla; de la misma forma existe la ucronía.

A diferencia de las anteriores, la ucronía se plantea la posibilidad de un presente distinto del que conocemos, pero porque la historia como sucesión de hechos tuvo una modificación estratégica del tal suerte importante que su resultado es una línea de acontecimientos acordes con dicho cambio; una realidad histórica alternativa por completo distinta de la que vivimos. La narración más famosa en ese tenor es El hombre en el castillo, donde Alemania y Japón triunfan como una sola fuerza durante la segunda Guerra Mundial, mientras el resto del mundo padece las consecuencias.

Pero así como el clásico de Philip K Dick, también existe Pavana. En ella, una desgracia ocurre en Inglaterra justo antes de que llegue a la “era dorada”; la reina Isabel es asesinada a sangre fría y su homicidio permite el triunfo de Felipe II, rey de España por intervención de la Armada invencible, desde los primeros intentos de la invasión.

Gracias a la victoria, el Vaticano reclama el control de Gran Bretaña y se expulsa a Holanda para impedir el crecimiento de las comunidades protestantes, así como se disuelve la presencia de los conflictos luteranos; por si fuera poco, España impone su gobierno en los territorios conquistados por Gran Bretaña en América y el nuevo continente queda por completo en su poder. Así, pese a un crecimiento de 200 años tras la conclusión de la Edad Media, por intervención de Felipe II, Occidente vuelve al oscurantismo y la iglesia católica gobierna el planeta.

Pavana comienza la narración en 1968, 400 años después de los acontecimientos en el siglo XVI. La Tierra nunca supo de Napoleón, la Revolución Industrial, la Revolución Rusa; jamás nadie ha investigado algo similar a la electricidad controlada y los pocos avances en la materia son de uso exclusivo de las clases privilegiadas… A cambio, la máquina más revolucionaria es de vapor y se le usa principalmente en el transporte.

Visionaria y ampliamente documentada, cuando se publicó, Pavana representó una mirada no solo vigorosa, sino muy lúcida en torno al alcance de lo que representaba mirar la historia como un permanente yacimiento de variedades, que desde siempre solo unos cuantos pensadores e investigadores acostumbrados a desentrañar información valiosa conseguían aportar algo incalculable.

Así como Dick, mientras la estructura fue resultado de las tiradas del I Ching y sus diferentes hexagramas, para Roberts fue tomando el ejemplo de William Byrd, creador de las pavanas. Variante de las suites, la pavana tiene por característica un desarrollo “lento”, acompasado, por lo que sus movimientos van dictados por compases que evolucionan poco y apenas dejan ver algunos cambios, muy, muy sutiles. Otro rasgo no menos interesante es que la pavana pertenece al periodo isabelino y es una forma musical muy poco visitada por compositores posteriores a Byrd.

De esa forma, cada uno de los capítulos de la novela aparece bajo la denominación “compás”, que en realidad asoma la estructura original de las narraciones de Roberts, quien primero publicó como cuentos y después reeditó para conformar la novela, que toda se desarrollaba en un mismo universo con las limitaciones y características comunes que interconectaban a cada uno de los relatos en forma individual, pero indirectas planteaban esa evolución lenta, casi estrangulada, de un desarrollo socio-histórico.

Bichos raros, tanto Roberts como Byrd, pese a que no se hable de ellos en forma explícita y apenas se les recuerde, son las causas directas para asociar en la cultura popular a la música con un periodo específico de la historia; después de Pavana es imposible disociar la realidad temporal que se encuentra inscrita en una composición y cómo desde ella es posible percibir el pensamiento de la sociedad de una época, misma que se aprecia magistralmente planteada en su novela, cuya idea de la evolución, el solo concepto, al nunca existir un Darwin, queda proscrita para siempre de la historia.

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