Llegó una vez más el tan esperado Día de Acción de Gracias. El menú se veía atractivo, de entrada Leones contra Vikingos, de plato fuerte, es decir el pavo, Vaqueros contra Cargadores y un rico postre, Pieles Rojas contra Gigantes; parecía ser suculento, pero lo inesperado reina en la NFL.
Vamos por partes, la entrada, bastante decente, quizá mejor de lo que se esperaba; Vikingos, que venía embalado demostró por qué está teniendo una muy buena y rápidamente fueron dando cuenta de los Leones, hasta que Stafford comenzó a conectar con su receptor y, de no ser por un fuerte golpe en la rodilla, hubiera sido un cierre de alarido. Al final Vikingos se llevó el partido y se coloca como un serio aspirante a postemporada.
Tengo una cierta predilección por el pavo, me encanta y siento que compararlo con el partido de Vaqueros es una ofensa. No es posible que un equipo que venía jugando tan bien, se caiga de esa manera. Sí, sé que el factor Zeke está pesando muchísimo. Se entiende, Dak tenía cero presión porque las defensivas tenían que preocuparse por el juego terrestre, dándole libertad de lanzar y no teniendo que echarse el equipo al hombro. Ahora, con toda la responsabilidad y las lesiones que ha tenido Dallas, no es de extrañarse que sucumbieran y de tan fea forma, dejando un sabor de boca como que el pavo quedó seco.
Y finalmente, el postre. En un principio costó trabajo pasarlo, lucía que también se secaría ese pay de calabaza, pero conforme avanzó el partido fue mejorando. Que incógnita es Washington, un partido anota todos los puntos del mundo a la defensiva de Seattle y los siguientes, batalla por avanzar contra defensivas que no andaban tan bien. De Gigantes poco se puede decir, campaña para el olvido y es hora de pensar en un reemplazo para un Eli que cada vez da más tristeza ver.
No fue el festín que esperaba, pero mañana viene el recalentado. Se acerca diciembre y los juegos que dejes ir ahorita pueden ser la diferencia entre ir o no ir a playoffs.

Comentarios