“La mejor vida no es la más duradera, sino más bien aquella que está repleta de buenas acciones” Marie Curie La literatura es un arte maravilloso que transporta por medio de los sentidos a los lectores por diferentes lugares a través de la imaginación. Cada historia, novela, cuento o poesía son parte de una experiencia vivida, de un momento y época determinados, es la inspiración de una mente brillante como la de los escritores y escritoras que nos regalan un poquito de sus conocimientos y pensamientos. “Hasta el siglo XVIII, la palabra ‘literatura’ […] se usaba para designar, de manera general, los ‘escritos’ e, incluso, ‘el saber libresco’. La idea moderna del término data del siglo XIX, a partir de la cual se engloban los textos poéticos, narrativos y dramáticos de una nación o del mundo” (de Teresa Ochoa, 2006).

Leer permite al ser humano tener una buena salud mental, aumenta la concentración, ayuda a conocer nuevas palabras, mejora la ortografía y, lo mejor de todo, nos da la posibilidad de llegar a lugares inimaginables a través de las historias usando únicamente nuestro pensamiento para volar a esos lugares maravillosos. Por eso es muy importante valorar el trabajo de las personas que hacen literatura traducida en sus escritos, ya que dejan su alma y espíritu en cada palabra que escriben y la comparten a sus lectores.

Al hablar de la literatura, esta me invita a mencionar y recordar a una autora que ganó el Premio Nobel de Literatura, amante de los libros, trabajadora, y quien dedicó su vida a ayudar a quienes más lo necesitaron, especialmente a niños huérfanos a quienes les obsequió una vida llena de sonrisas. Su nombre completo es Pearl Comfort Sydenstricker Buck, quien nació el 26 de junio de 1892 en Hillsboro, Estados Unidos. Sus padres fueron Caroline y Absalom, un matrimonio de misioneros presbiterianos; la pareja vivió en China gran parte de sus vidas, hasta que meses antes del nacimiento de Pearl se mudaron a Estados Unidos. Pearl fue la cuarta de siete hermanos; poco después la familia Buck regresó a Shenyang en China, lugar en donde la pequeña Pearl comenzó sus estudios básicos y posteriormente ingresó a la Miss Jewell’s School ubicada en Shanghái. “Ya entonces empezó a ser consciente de los distintos mundos que convivían en un mismo espacio pero que no se interrelacionaban” (Ferrer, 2015). La joven comenzó a darse cuenta de las diferentes situaciones de desigualdad que se vivían en las ciudades, su gran asombro ante esa situación tenía que ver con la educación religiosa que Pearl recibió por parte de sus padres, ellos siempre cuidaron de ella y sus hermanos, y les inculcaron la importancia del respeto y la igualdad hacia las personas. Para 1911, Pearl viajó a Estados Unidos para continuar con sus estudios en Lynchburg, Virginia; fue ahí donde se incorporó al Randolph-Macon Woman’s College.

La joven se dedicó a sus estudios, y aunque alejarse de su familia fue difícil, siempre se comprometió con sus objetivos. Sin imaginarlo, tres años después regresó a China, ya que su madre estaba gravemente enferma; en ese tiempo conoció al primer hombre de su vida, con el que se casó, John Lossing Buck, un gran economista agrícola. Contrajeron matrimonio en mayo de 1917, y se mudaron a Suzhou, en donde vivieron únicamente tres años. “En 1920 se trasladaron a vivir a Nanjing, donde ambos trabajaron como profesores de universidad. Aquel mismo año Pearl dio a luz a la que sería su primera y única hija biológica” (Ferrer, 2015). Se registró a la pequeña con el nombre de Carol; ella nació con una grave enfermedad mental; al mismo tiempo, a su madre le detectaron un tumor en el útero, por lo que la sometieron a una cirugía para exterminar dicho tumor, esa intervención provocó que Pearl quedara estéril. Los tiempos difíciles para Pearl Buck no terminaron, un año después de esa difícil situación su madre falleció, y meses más tarde también sufrió la pérdida de su padre. “Pearl necesitaba poner tierra de por medio y se marchó con John a los Estados Unidos, donde se dedicó a estudiar. En 1925 la pareja adoptó a una niña a la que llamaron Janice y antes de finalizar el año regresaron a China” (Ferrer, 2015).

Una vez ya instalados en China, la familia Buck fue testigo del conflicto de Nanking en 1927, provocado por la toma de la ciudad por los comunistas contra el poder. La familia buscó alternativas para mantenerse protegidos, por ello retornaron a Estados Unidos en busca de una mejor calidad de vida. Pearl se dedicó formalmente a la escritura y la literatura hasta que en 1930 publicó su primera novela a la que tituló Viento del este, viento del oeste, con el apoyo del editor John Day, quien se convirtió en su segundo esposo en 1935, después de divorciarse de John Lossing Buck. La novela tuvo muy buena aceptación por parte de los lectores, por ello, Pearl siguió escribiendo, y un año después publicó su obra llamada La buena tierra, con la que ganó el Premio Pulitzer, que es otorgado por los logros en el periodismo, la literatura y composición musical. Cuando Pearl y John Day contrajeron matrimonio, la fiesta se realizó en una linda granja en el condado de Buck, lugar donde vivieron por el resto de sus vidas a lado de Carol (hija de Pearl) y seis hijos más que fueron adoptados.

La familia vivió en un ambiente rodeado de amor; Pearl continuó escribiendo, su talento la llevó a ser galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1938, también trabajó en una universidad y en sus tiempos libres se dedicó a ayudar a los más necesitados. “En 1942, ella y su marido fundaron la Asociación East and West que tenía como fin estrechar lazos culturales entre América y Asia. En 1949 fundaron la Welcome House, que supuso la primera agencia de adopción en la que los niños de origen asiático se incluían en las listas de posibles adoptados” (Ferrer, 2015).

La caridad y humildad del matrimonio provocó que más personas se unieran a la causa y apoyarán las fundaciones, posteriormente crearon otra en 1964, con el nombre de Pearl; esa institución se fundó con el propósito de velar por aquellos niños asiáticos que no tenían recursos necesarios para subsistir, huérfanos o los que no lograron ser adoptados. Buck jamás se cansó de ayudar al prójimo, cuidar de su familia y seguir escribiendo hermosas obras que hoy se tienen de legado. Fue autora de más de 80 libros de diferentes géneros, como novelas, cuentos infantiles, poesías y biografías; en ellas dejó plasmados sus sentimientos, pensamientos e ideas acerca de diferentes historias y temas interesantes para los amantes de la lectura. Pero todo tiene un principio y un fin, y más para seguir apoyando a esa gente tan necesitada; ella falleció el 6 de marzo de 1973, pero no se fue, seguirá ayudando desde ese lugar donde se encuentra, al que todos llegaremos y estaremos un día.

“Mi imaginación me hace humana y me hace ignorante; me da todo un mundo; y hace que me exilie de este. ” Úrsula K. Le Guin

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