*Con Emilio Lozoya y Romero
Deschamps claros ejemplos

Desde 1938 con la expropiación petrolera encabezada por el general Lázaro Cárdenas del Río, México inició una nueva etapa de su historia, con crecimiento, desarrollo económico y social, rescatada y operada con técnicos nacionales en condiciones iniciales adversas, pero logrando en poco tiempo consolidar una gran empresa que fue por muchos años la base del presupuesto nacional y generadora de miles de empleos directos e indirectos, logrando colocar a Petróleos Mexicanos (Pemex) durante muchos años a nivel mundial en los primeros lugares en la extracción y exportación de petróleo.
Es a partir de la llegada de los gobiernos neoliberales –desde hace más de 35 años– que se inició el saqueo y debilitamiento de la empresa con Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, todos cortados con la misma tijera privatizadora y de negocios en alianzas empresariales nacionales e internacionales. En la firma y puesta en vigor del TLCAN en 1994 no lograron incluir al sector energético en ese tratado, pero ya estaba decidido desde las grande élites que se apoderarían de él; lográndolo en 2013 con las llamadas reformas estructurales avaladas en el Pacto por México firmado por PRI, PAN y PRD; hoy reflejado con la llegada de consorcios extranjeros en todas las áreas, pero con magros resultados, pues miles de trabajadores han perdido su empleo, y los que se quedaron reciben bajos salarios y han visto disminuidas sus prestaciones, de la misma forma se ha desplazado a constructoras nacionales reduciéndolas en muchos casos al subcontratismo por las grandes empresas, pero lo más grave es el gasolinazo, el aumento del gas y de las tarifas eléctricas, en perjuicio de toda la ciudadanía.
Empresas como ENI, Abengoa, Samsung Ing, Braskem Idesa, OHL, Avanzia, Odebrecht, entre otras, empezaron a llegar desde el año 2000 y todas ellas son mal hechas, tranzas y corruptoras de los gobernantes del PRI y el PAN, que junto con empresas mexicanas como Ica Fluor, Río San Juan, Grupo Tulancingo y Construcciones Tapia, han sido socias y forman parte del entramado de corrupción que alcanza su clímax con el gobierno de Peña Nieto por los negocios turbios como OHL Y Odebrecht que han salido a la luz pública, no por el trabajo de los órganos institucionales del Congreso de la Unión, la Secretaría de la Función Pública o del sistema anticorrupción, sino por investigaciones periodísticas como Quinto Elemento Lab y difundido por Aristegui Noticias, entre otros medios que los han puesto al descubierto y en evidencia.
El caso emblemático hoy más conocido es el de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, por las declaraciones juradas de altos funcionarios de la brasileña Odebrecht ante fiscales de su país, quienes desde el 13 de diciembre de 2016 han descrito con santo y seña cómo llegaron a contactar desde la campaña presidencial a Lozoya y cómo pactaron citas para acercar recursos ilegales a EPN, primero con el representante en México Luis de Meneses y luego quien autorizó los pagos Luiz Antonio Mameri, vicepresidente para América Latina, dando los nombres de las cuentas Latin America Asia Capital Holding y Zecapan con fichas y fechas donde les depositaron más de 4 millones de dólares primero y después llegaron a 10 millones en total.
¿Cómo es posible que sabiendo esto la PGR desde hace un año no actuó como es su obligación? ¿Por qué no está detenido y enjuiciado este presunto delincuente priista? Esto confirma que el despido del extitular de la Fepade Santiago Nieto –quien estaba investigando esos delitos electorales– fue amenazado para no regresar a su cargo. Todo esto nos confirma el secuestro de las instituciones por parte del gobierno federal, pues hasta la fecha ¡no hay titulares en la PGR, la Fepade, la Fiscalía Anticorrupción, ni en la Auditoría Superior de la Federación!, y ahora se quieren curar en salud, cuando este lunes la Secretaría de la Función Pública inhabilitó por cuatro años a Odebrecht para participar en toda obra en el país por cobros indebidos por 119 millones de pesos (sobreprecios), de la obra denominada Tula uno, en la refinería Miguel Hidalgo.
O sea, ¿si hay corrupción y robo de recursos públicos, pero no carpeta de investigación penal ni órdenes de aprehensión? ¿Y el dinero apá? Luego entonces, ¿van a tapar esta cloaca para quedar impune como el de la casa blanca? Y por otro lado, este mismo lunes a los trabajadores sindicalizados de Pemex les endilgan otra reelección por seis años más como secretario general al señor Carlos Romero Deschamps, señalado y acusado como corrupto por el Pemexgate, de enriquecimiento inexplicable, cómplice del robo de gasolinas y traicionar a Joaquín Hernández Galicia (anterior líder del STPRM) y del pueblo de México, quien es alabado y avalado por el secretario del Trabajo Alfonso Navarrete Prida, quien le dio el reconocimiento del gobierno federal, “además de reconocer su talento y esfuerzo por sus aportaciones a la industria petrolera”. ¿Qué tal?
Y todo esto con la complicidad y beneplácito de José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Miguel Ángel Mancera y el Bronco, quienes aplaudieron a rabiar y apoyaron la entrega del país.

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