• Pierde Pemex casi 9 mil millones de dólares
  • Utilidad de CFE se desploma 73 por ciento

Mientras López Obrador recurre a viejos trucos propagandísticos –“sacrificaron a Jesucristo por defender a los pobres”, dice, comparando, de forma grotesca, al cristianismo con la mal llamada cuarta transformación, y bajo un delirio emocional, emulándose como el Jesucristo de nuestros días–, los cuadros económico- financieros continúan disparando las alertas negativas para el país.

Porque más allá de las cortinas de humo que suele lanzar Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y en lo cual es un experto –autoperfilarse como Jesucristo solamente es eso: un acto de distracción para desviar la atención de lo verdaderamente importante–, en las últimas horas se han dado a conocer las pérdidas brutales de las dos empresas estatales que por décadas han sido soportes de la economía nacional y que, hoy por hoy, se hunden irremediablemente entre sus pésimas administraciones y los chistoretes del presidente.

Sí, hablamos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), dirigidas –es un decir–, la primera, por el ingeniero agrónomo Octavio Romero, cuya vida profesional ha transcurrido entre ganaderos y no entre petroleros; y la segunda, por el abogado Manuel Bartlett, cuyo desempeño político ha fluctuado más entre tirar sistemas de cómputo para lograr fraudes electorales (1988) y hacerse multimillonario con bienes inmuebles, que en estudiar y conocer a fondo el complejo mundo de la industria eléctrica.

Un agrónomo para Pemex. Un abogado para la CFE.

Y allí están las consecuencias: ambas empresas están sumidas en el caos financiero más fuerte de los últimos sexenios que, inclusive, amenaza su sobrevivencia.

Dejemos de preocuparnos tanto porque AMLO se crea Jesucristo, Juárez, Cárdenas o lo que quiera. Son, insistimos, únicamente distractores para la opinión pública. Cierto: alertan –y eso no debe tomarse tampoco a broma ni mucho menos –, ciertos delirios políticos provocados por el poder que desembocan, sin duda, en evidentes desequilibrios emocionales que en un presidente resultan más que riesgosos. Ejemplos mundanos sobran: allí tenemos los desfiguros del Loco Bucaram en Ecuador –fue destituido por incapacidad mental para gobernar–, de Maduro hablando con los pajaritos o de Evo Morales alegando que quienes comen pollo se vuelven homosexuales. Por allí andamos en delirios.

Sin embargo, lo que realmente debemos atender son las cifras económicas irrebatibles que han marcado el fallido desempeño económico del gobierno de AMLO, y que en esta columna hemos dado cuenta en entregas recientes. Eso debe ser motivo de alarma financiera –a mayor detalle, consultar “Se dispara deuda, cae inversión; viene recesión: Herrera”, SinEmbargoMX/09-octubre-2019).

Y hoy es Pemex y la CFE las que van en picada.

Pemex. Reportó una pérdida neta durante los primeros nueve meses de 2019 de 8 mil 982 millones de dólares, equivalentes a un… ¡663.8 por ciento más que los mil 176 millones de dólares del mismo periodo de 2018! De acuerdo con el informe financiero de la empresa enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y difundido el lunes pasado, Pemex precisó que sus ingresos sumaron 55 mil 173 millones de dólares, un 14.

9 por ciento menos que en el lapso similar del año pasado. Tan solo en el trimestre julio-septiembre, Pemex reportó una pérdida neta de 87 mil 858 millones de pesos frente a los 26 mil 770 millones de pesos que perdió en ese mismo lapso de 2018. Además, Pemex tiene el nivel más bajo de reservas en comparación a las grandes petroleras del mundo.

El desplome en las finanzas de Pemex se atribuye, de acuerdo con la propia empresa, a la devaluación del peso y a la caída del precio del petróleo en los mercados internacionales. Aquí vale preguntar: ¿a cuál devaluación se refiere Pemex si según el propio presidente el pesito mexicano está “fortachón” y no se ha devaluado? Lo cierto es que Pemex, la empresa soporte de la economía mexicana, está en caída libre en el renglón financiero.

CFE. Durante el tercer trimestre del año la utilidad neta de la Comisión Federal de Electricidad fue de 5 mil 29 millones de pesos, lo cual significó una caída del 73 por ciento respecto al resultado reportado un año antes, de acuerdo con el informe que la compañía envió a la BMV.

En el documento que entregó al mercado de valores, la empresa a cargo de Manuel Bartlett Díaz no especificó los motivos por los que se reportó dicho retroceso, aunque en el periodo de enero a septiembre los resultados fueron mejores, pues la pérdida neta ascendió a 30 mil 81 millones de pesos (Alejandro Alegría, La Jornada/25-octubre-2019).

Pemex y CFE, en la lona.

Las malas noticias económicas nunca llegan solas.

Durante septiembre, las exportaciones totales del país registraron su mayor caída de los últimos casi cuatro años al desplomarse en 5.21 por ciento (Fuente: Inegi).

Y en el mismo mes, las importaciones totales cayeron 1.8 por ciento, mientras que las de bienes de capital lo hicieron en 13.5 por ciento, consecuencia del desplome de la inversión productiva (Fuente: Inegi).

Sigamos hablando de tiquismiquis.

Sigamos discutiendo banalidades.

Sigamos –que nadie se queje entonces–, en picada económico-financiera.

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