Tal parece que los repugnantes casos de corrupción de Javier Duarte, Tomás Yarrington, César Duarte, Edgar Veytia y demás cómplices, incluyendo a Videgaray, Peña y Oso…rio Chong, desatados por el fiscal de cargos en Brooklyn, el Chapo Guzmán, no se acaban en las mismas que han tirado. Todavía van por más. Está asomando la trompa el escándalo de corrupción del llamado sexenio atracomulca.
Entre los periodistas de Estados Unidos que durante muchos años han investigado temas mexicanos y la relación entre ambos países, corre como asqueroso reguero de pólvora la absoluta seguridad sobre los negocios que han realizado el prófugo exgobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, el “audaz” Enrique Peña Nieto y todos los achichincles que les acompañan.
Cuentan con suficientes pruebas relativas a la complicidad de todos esos personajes en actividades de extracción, distribución y venta de gas en territorio de Estados Unidos, succionado el municipio tamaulipeco de Matamoros, en los terrenos del rancho El Mezquite, y trasladado por tuberías subterráneas hacia el lado gabacho. Un ducto subterráneo de decenas de millas que transporta el carburante y es entregado del lado estadunidense para beneficio de lo que conocen como la pandilla Vi(rey)garay.

Rancho en Matamoros, en la
esquina de la Cuenca de Burgos

El famoso rancho es propiedad de estos singulares socios, y se localiza en una esquina de la Cuenca de Burgos, el filón mexicano del gas natural, hasta hoy un tema tabú. Al darse cuenta de lo anterior, el Departamento de Estado puso el grito en el cielo, e instruyó a la embajadora Roberta Jacobson lo advirtiera con aquella amenaza en el Senado mexicano de que los mexicanos estaban hasta el gorro de la corrupción. Obvio, el olor a gas era insoportable.
El Departamento de Estado ha puesto especial atención en investigar el origen y evolución de esta especie, toda vez que se trata de un escándalo que, de ser documentado oficialmente, lastimaría a profundidad la delicada relación que tiene a los países en cierta coordinación policíaca asimétrica. Pero acabaría para siempre con la credibilidad hacia el gobiernito atracomulca y su ya reducido margen de maniobra para moverse con libertad en los escabrosos temas de la sucesión presidencial, a la vuelta de la esquina.

Se quedan chiquitos otros
escándalos de corrupción del peñato

El problema es que esta corruptela viola los tratados internacionales que obedecían a las grandes inversiones que los petroleros estadunidenses inyectaron a los proyectos de Los Ramones, para que el gas de la cuenca de Burgos respondiera a esos compromisos, y no a los bolsillos de la pandilla Vi(rey)garay.
Y es que, con la proverbial “sensibilidad” que se atribuye a los mexiquenses, desde Los Pinos se ha decidido que El Mezquite, un fundo de 60 mil hectáreas, permanezca custodiado las 24 horas del día, por destacados elementos de tropa y mandos medios del Ejército nacional mexicano. Algo inusual, que llama la atención de cualquier curioso, tirio o troyano.
Se afirma en todos los corrillos periodísticos del otro lado que, de confirmarse lo anterior, todos los escándalos de corrupción protagonizados por los tolucos, desde la casita blanca, los desvíos presupuestales, hasta los trastupijes del famoso tren bala, pasando por Key Biscayne, y los asquerosos resultos de Veytya, Duarte, Yarrington, Hernández, serían reducidos a juegos de niños —o de ñoños—por éste, que de inmediato ocuparía el primer lugar en el medallero de lo protervo, dadas las cantidades de ilícitos punibles que representa.

Robo de gas, el colmo de la
inmundicia de la tolucopachucracia

Hasta parece que ya es insuficiente el listado de delitos del defenestrado código penal vigente, para tipificar las demenciales conductas gubernamentales en todos los terrenos posibles, o siquiera imaginables hace poco tiempo.
Si creíamos que se había estirado la liga hasta los extremos por la depredación galopante, la revelación de este desaguisado echaría por tierra todos los cantados éxitos de la “guerra contra el narcotráfico”, los delicados entendimientos binacionales sobre la explotación reservada de la Cuenca de Burgos, hasta hoy en el secreto, la “persecución” de exgobernadores que delinquieron en sus mandos, la participación del Ejército en las medidas, en suma, el respeto a la ley y a los acuerdos internacionales.
En una palabra, sería el colmo de la inmundicia, comentan a sotto voce. Sobre todo si, como sucederá, no van aguardar este escándalo en maleta de turco, darán a conocerse próximamente datos que hasta hoy no han sido revelados acerca del desarrollo de estos acontecimientos al más puro estilo hamponesco de cualquier película negra de que se tenga conocimiento.

Rancho de Martínez Manatutou, al Ñoño Verde, al Rey de los Dragones

Sucede que el mencionado rancho ubicado a escasos 10 kilómetros del río Bravo, era propiedad, en vida, del doctor Emilio Martínez Manautou, exsecretario de la presidencia con Díaz Ordaz, exprecandidato a la presidencia de México y extitular de la Secretaría de Salubridad y Asistencia y exgobernador de Tamaulipas, en el sexenio de don José López Portillo, cargos que obtuvo como premios de consolación, después de haber sido arrasado en “la grande”, por Luis Echeverría.

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