La pregunta que titula este artículo pareciera ser que en nada. Pero yo considero que no es así, que existen parecidos sustanciales que los vuelven especialmente enemigos de la razón, de la buena convivencia y de la credibilidad de sus gobernados.
Ambos son, sin temor a equivocarme, bastante incultos. Peña se ha encargado de demostrarlo una y otra vez desde que era gobernador del Estado de México, pero especialmente desde que se convirtió en candidato a la presidencia de nuestro país.
Donald John Trump por su parte no se ha distinguido por sus amplios conocimientos culturales, es egresado de una academia militar y de la carrera de economía cursada en la Escuela de Negocios Wharton, dependiente de la Universidad de Pensilvania. Institución que se distingue por su alto nivel académico, al igual que la Universidad Panamericana y el Tecnológico de Monterrey de donde es egresado Enrique Peña. Ambos serían malos representantes de ese alto nivel académico que presumen sus respectivas instituciones de donde han egresado.
Trump se ha casado en tres ocasiones: Ivana Zelnickova, Marla Maples y Melania Knauss; mientras que Peña ha tenido cuatro parejas sentimentales Mónica Pretelini Sáenz, Maritza Díaz Hernández, Yessica de Lamadrid Téllez (con quien tuvo un hijo fuera del matrimonio, el cual falleció de cáncer en 2007) y Angélica Rivera Hurtado.
La polémica sobre la vida sentimental de ambos ha sido motivo de muchas notas periodísticas que bien pueden formar varios libros.
Ambos han heredado un negocio próspero y bien cimentado, Trump en el ámbito de los bienes raíces y Peña en la política, no les ha costado mucho trabajo ser enormemente ricos y seguir incrementando su riqueza. Trump mediante negocios que han sido motivo de escándalos internacionales, ha estado vinculado con 32 instituciones de dudosa reputación financiera inscritas en los paraísos fiscales que se divulgaron en los conocidos Papeles de Panamá (Panama Papers) de hace poco tiempo. Qué podemos decir que no sea conocido por los mexicanos de los turbios negocios ligados a la corrupción en los que se ha movido Peña.
Y en el desempeño de sus cargos como representantes de sus respectivos países, ambos han estado actuando como jefes de una tribu aldeana dispuesta a obedecer incondicionalmente las instrucciones de su líder, uno (Trump) como director dictatorial de una empresa familiar, alejada de los procedimientos administrativos y legales que hacen exitosa a una organización de negocios y el otro (Peña) como líder de un grupo de amigos, convertidos rápidamente en cómplices, que se ufanan de tener todo el apoyo (hasta la ignominia), de su protector, si no véanse los casos de Videgaray y de su Benjamín Virgilio Andrade.
Muy temprano los escándalos, las malas decisiones, los abusos y una serie de tropelías han llevado la popularidad de ambos a la debacle estadística en las encuestas. Faltará ver si ambos son capaces de terminar su mandato. Peña lleva la delantera, aunque uno solo durará seis años y el otro pudiera reelegirse y llegar hasta los ocho (ojalá que no).

[email protected]

No votes yet.
Please wait...

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorInicia filmación de Mary Poppins returns
Artículo siguienteGasoducto, bajo la lupa de la ONU
Integrante de la generación estudiantil 1968-1972 en el IPN. Formado en la izquierda crítica del trotskismo. Defensor de la interpretación científica del mundo, profesor de matemáticas y admirador del arte creado por la naturaleza.