Todo católico sabe que cuando Jesucristo murió en la cruz, pidió a Dios padre que perdonara a la humanidad por el crimen que se estaba cometiendo en su contra. Se nos ha enseñado que Dios es todo poderoso y eterno, que creó el cielo y la tierra, así como a la iglesia católica y que las almas de los que creen en él vivirán por siempre en el paraíso, mientras que los pecadores se van al infierno o al purgatorio, dependiendo la gravedad de sus pecados y la magnitud de su arrepentimiento; por eso en misa nos invitan a ser piadosos, misericordiosos y buenas personas, para que podamos llegar a ese paraíso donde viviremos eternamente, como almas en paz, llenos de dicha y felicidad.

Eso de procurar tener un alma pura y vivir sin pecado, suena muy bien, al menos en teoría, porque la verdad es que prácticamente ningún ser humano puede vivir sin pecar. Además, la existencia de Dios es indemostrable, creer en él es un acto de fe; tenemos a Dios antropomorfo al cual confiamos nuestra existencia y nos basta con saber que él creo todo.

Pero yo creo que estamos mal, la vida y el orden del universo no deben explicarse solo con magia de un ser omnipotente, es cierto que existe un principio organizador de materia y energía pese y no necesita mitología para explicarse. Ahora bien, se confía el espíritu a Dios, para poder tener un hogar celestial, pero no se hace nada por el hogar terrenal. Curiosamente, muchos católicos admiten que el cielo y el infierno están en la tierra, que la forma en que vivamos y del cómo tratemos a otros, hará que vivamos un infierno o un paraíso, pero nadie considera al ambiente. Analógicamente, también la forma de tratar al ambiente, determinará si vivimos en un infierno o en un paraíso.

Por eso yo creo que debemos cambiar de religión. Imagina que en lugar de un Dios mágico, con forma humana, tuvieras a otro, organizador de materia y energía, que todo lo crea, lo destruye y controla, incluyéndose asimismo, no es una persona, no es un ser vivo ni un ser mitológico, pues resulta que vive a través de otros y al mismo tiempo muere, pero sigue existiendo sin imágenes que lo representen, ¿qué dios actual o pasado puede hacer eso, ser todo y nada a la vez? ¿Suena muy loco, no? Pero sí existe. Verás, todos sabemos o deberíamos saber que la vida en la tierra es producto de la evolución, sabemos que los organismos se adaptan al medio, pero lo que pocos sabemos es que el medio, también sufre cambios por acción de los organismos. Por ejemplo, se ha demostrado la gran capacidad de los microorganismos para transformar gases que contienen nitrógeno, azufre y carbono en otros más benéficos. El plancton marino emite mayor cantidad de sulfuro de di metilo, cuando aumenta la temperatura superficial de las aguas del mar. El aumento de la concentración de este compuesto en la atmósfera contribuye a aumentar el aldebo, por lo que se consigue que una menor cantidad de radiación solar alcance las capas superficiales oceánicas. Este efecto contribuye a disminuir la temperatura del agua, de manera que se consigue una autorregulación de la misma. Sabemos también que un suelo deforestado, pierde humedad y por ende fertilidad, así como por ejemplo, al talar un bosque, aumenta la taza de evaporación del cuerpo de agua presente en él, entiéndase río o laguna.

Todo este equilibrio existe de manera natural y la manera en que funciona, sorprende cada día más a los científicos. De hecho existe una hipótesis, llamada Gaia. Según la hipótesis Gaia, la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un sistema donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos. Gaia se comportaría como un sistema autorregulado (que tiende al equilibrio). La hipótesis fue ideada por el químico James Lovelock en 1969 y una de sus más grandes defensoras fue Lynn Margulies, quien falleció en 2011 ¿Pero qué o quién es Gaia? En la mitología griega, era la diosa madre, quien presidió la Tierra y fue compañera de Urano (el cielo) y madre de los titanes y cíclopes. Debido a las derivaciones grecolatinas, también se le puede llamar Gaya o Gea.

Pero, momento… ¿que no la Diosa Madre, era Era (también puede escribirse Hera), la esposa de Zeus? Pues resulta que no, Zeus no fue el primer Dios, ni el más poderoso. Él es hijo de Cronos y Rea, ambos titanes, hijos de Gaia y Urano. Si, eran hermanos y cónyuges, algo muy común en la mitología. Así es que Gaia es abuela de Zeus. Y lo vamos a dejar ahí porque la genealogía de los dioses griegos en bien confusa, porque por ejemplo, Gaia es hija de Nix ( Noche), Nix es hija y esposa de Fanes, Fanes procreó con Gaia a Urano y a otros tantos dioses. Urano procreó con Gaia a Cronos, Cronos es padre de Zeus, total que es un relajo.

Pero bueno, Gaia es la diosa primigenia, que personifica la Tierra, es una deidad primordial y madre de casi todo lo que existe en el planeta. Si fuese necesario darle un nombre a ese principio creador organizador de materia y energía, que todo lo crea, lo destruye y controla, incluyéndose asimismo, le quedaría bien Gaia. Aunque ponerle un nombre sería definirlo, reducirlo, sería necesario para hacerlo más entendible a las personas y poder adoctrinarlas, ya que es algo confuso de entender cómo es que se puede ser parte del todo y que a la vez es nada, abandonar la esperanza de una vida mejor y de un ser justo que nos cuida, como nos lo ha planteado la iglesia católica.

Sería una religión más realista y tangible, ya que en vez de cuidar el espíritu para llegar a ocupar un lugar junto al creador, se podría entender que ya somos parte de ese creador, quien a su vez se creó a sí mismo. No habría por que inventar genealogías, ni pasajes bíblicos. En lugar de orarles a los santos, procuraríamos los ecosistemas. Sabríamos que cuidar al prójimo significa procurar a todas las especies de seres vivos, no solo a los humanos, veríamos a los animales y plantas como nuestros hermanos. La frase “polvo eres y en polvo te convertirás” tendría otro sentido: “átomos eres y en átomos te convertirás, cuando mueras, tus átomos se reutilizarán”; “vivir para siempre en la gracia del señor” sería “vivir para siempre en la inmensidad del cosmos (como átomos, claro está)”. Comprenderíamos que la re- encarnación es posible ya que nuestros átomos volverán a circular en otros animales, plantas, bacterias o incluso cuerpos de agua, así pues, viviríamos rodeados de todos aquellos a quienes quisimos y ya murieron, sin andar pensando en un paraíso celestial, nos dejaríamos de rollos existenciales porque comprenderíamos nuestro origen, misión en la vida y destino.

De crearse el culto a Gaia, este no sería algo nuevo, más bien como la evolución del culto a la tierra que ya se tiene desde tiempos ancestrales, ahora combinada con la ciencia, así ya no habría disputas entre religiosos y científicos. Resulta que el culto a la Madre Tierra, la gran Madre, la creencia en una Madre Tierra Nutricia viene desde el neolítico, desde antes de que se creara la escritura, luego entonces, ¿por qué dejó de ser importante cuidar la materia para cuidar al espíritu? ¿Cómo para qué seguir auto engañándonos, con la esperanza de una vida mejor en el paraíso si la eternidad consciente no existe o es indemostrable? Mejor aferrémonos a la realidad, a preservar la homeostasis de este planeta para que nuestra existencia sea un paraíso y no el infierno contaminado en el que se está convirtiendo. ¡Hagamos una nueva religión, a partir de ahora seamos Gaianos! Seamos Gaianos por el bien de todas las especies que habitamos este planeta, porque si nos extinguimos a Gaia no le importa, puede auto recrearse aunque tarde uno o dos eones, después de todo es eterna e inmaterial. Por eso, perdónalos Gaia porque no saben lo que hacen.

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