Qué más podemos pedir? Por un lado se enfrentan los más fuertes candidatos para el MVP, mientras que por el otro se enfrentan las dos franquicias más ganadoras de los últimos tiempos.

ATL-GB

Si bien el espectáculo de este partido está en el enfrentamiento entre Aaron Rodgers y Matt Ryan, para mí la clave será el juego terrestre. Atlanta tiene dos armas por tierra, Devonta Freeman y Tevin Coleman, quienes tanto corriendo desde la línea de golpeo, como saliendo por pase destrozaron a la legión del boom. ¿Podrá Clay Matthews cerrar la puerta? Y ahora, en el juego aéreo, Green Bay lleva desventaja al tener una secundaria endeble, ojo, Atlanta batalló en trayectorias profundas contra Russel Wilson, esto abre la puerta para que Aaron suelte el cañón que tiene por brazo. La última incógnita que quedaría por resolver será si su tripleta de receptores estará lista ya que no será hasta la hora del partido cuando se anuncie si Jordy Nelson, Davante Adams y Geronimo Allison podrán jugar. De pronóstico reservado, Aaron Rodgers es un fuera de serie pero sigo firme en que Atlanta es el candidato para llevarse el Super Bowl.

Pitts-NE

Así de simple, si Nueva Inglaterra presenta al cuadro que en la primera mitad con muchos trabajos pudo adelantarse a Houston, el juego será Acerero, pero sí Pittsburgh no encuentra la manera de anotar de siete, Tom Brady tendrá un día de campo. Pitts batalla con los novatos, mientras que la defensiva de Pats simplemente desaparece por momentos. Afortunadamente en la ofensiva tenemos ataques de miedo aunque, yo creo que la diferencia se llama Le’veon Bell. Pitts depende netamente de lo que haga o deje de hacer, ya que el miedo que logra infundir le permite a Big Ben encontrarse con Antonio Brown y hacer magia. Tom Brady es Tom Brady, no hay que olvidarlo y aun sin Gronk, tiene las suficientes armas para fundir el acero. El factor Bell inclinará la balanza y creo que Pittsburgh llegará al Super Tazón.

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