Periodistas contra la multifuncionalidad (o la lejanía de la comprensión)

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Victor Valencia

Visita reciente sucedí a un expendio de, digamos, helados, donde la incidencia accidental llevó a toparme con, digamos otra vez, Momo (nombre a mi consideración agénero), con quien mantuve una profunda y fantástica conversación sobre un sitio en otra parte de este país, llamémosle Yohualtetzahuitlán (de la raíz náhuatl yohualtetzahuitl, sueño, y el sufijo lan, lugar) o Yotlán para abreviar, donde practicaba el oficio periodístico; su conversación, alentadora y con esperanza, rayó en la fantasía por razones que desgloso.
Previo: el dispendio de postres fríos, así como el nombre de la persona con la que conversé y el sitio del que charló, por supuesto son ficticios (no así la conversación y su veracidad), sobre, bajo y escoltado por la justificación de no crearle conflictos por lo a continuación expuesto, puesto que si bien la capital hidalguense es amplia en población, es un tanto diminuta y conocida en cuanto al gremio de marras.
Continúo. Momo platicó, entre helados y café, que el oficio de periodista en Yotlán le acarreaba saludables dividendos, iniciando por el salario, a razón de casi el doble ofrecido por común en medios hidalguenses, seguido por las prestaciones, facilidad de viáticos (!), costes de transporte (!!) y, aquí casi tiro el helado, gastos por realizar en simultáneo labores reporteriles y de fotografía (!!!).
Explico. Comentó que su principal función… no, el empleo por el cual firmó contrato fue para reportear pero, en caso de cubrir una noticia o evento y no estar a su disposición, por cuestiones de agenda, algún fotógrafo/a, y tuviera que encargarse también de este aspecto, en nómina quincenal le era agregado el pago relativo como fotógrafo/a.
Aquí yo ya tenía lágrimas en los ojos, pero Momo no dio cuartel. Añadió que la empresa para cual oficiaba contaba (o cuenta) con vehículos de transporte para el efectivo y ágil traslado de la noticia y sus involucrados, aunque de pronto la plantilla de choferes no era suficiente, situación solventada por trabajadores de la cámara que oficiaban momentáneamente como trabajadores del volante, que derivaba, adivinó usted, en la nómina quincenal con el pago respectivo de este transitorio oficio.
En este punto de la conversación, con helado de nutella en los bigotes, me pareció pertinente comentarle a Momo, y cito mi cita (textual), “es como si estuvieras describiéndole los colores del arcoíris a un perro”. Simplemente no podía concebir la belleza multicolor de Yotlán y su trato para con la plantilla de medios informativos, en contraste con la situación laboral monocromática del estado, donde el común denominador es exprimir cual playera mojada antes de tenderla a la plantilla informativa.
Vale, no estamos tan mal, tampoco estamos tan bien, aunque sí podríamos estar mejor. El factor habitual tildando a terrible costumbre en medios locales es la multifuncionalidad, sin paga extra por supuesto: el reportear al mismo tiempo que tomar fotografía simultáneo a capturar video mientras es realizada entrevista sin perder tiempo para enviar previos o adelantos y de paso te encuentras con fotonota para llegar a la redacción a transcribir la noticia para luego editar textos o imágenes o videos y dar continuidad a la investigación para el fin de semana, es complejo, con resalto a cumplir estas actividades con un, y solo un, pago.
Resalto con insistencia: no todos los medios informativos prosiguen esta línea de trabajo, pero casi todos. En consulta entre el gremio siempre salen a relucir “solo dos” que salvan (más o menos) esta dinámica, en adhesión con pagas acordes al oficio. Pero el resto…
El resto olvidó. Los medios informativos independientes, que brotaron de otros por contexto similar al anterior, olvidaron de dónde vienen y por qué se formaron, y repiten el ciclo de (no quisiera decir explotación) exprimir (fiu) a quienes tienen a su cargo. Vale de nuevo: su trabajo, dedicación y tiempo les tomó, y se merecen recoger los frutos de su esfuerzo; aunque tienen todo el derecho de degustar estos frutos, un tanto de reserva o mesura al darles la mordida no sobraría (es un tanto incómodo, me platican y por citar un ejemplo al azar, caminar un trecho amplio con perspectiva de ahorro de transporte mientras la parte fundadora de medios alternativos comparte selfies de sus semanales vacaciones en playa).
Y vale una vez más: la parte administrativa es la encargada de conseguir el dinero para sustentar la diversidad de medios locales, pero ¿y quienes colaboramos para materializar los medios locales? ¿Es necesario continuar diversificando labores sin retribución para el andar de la empresa informativa, o cualquier empresa? ¿Qué tan complejo es materializar puestos competitivos que emanen en información competitiva? ¿Qué es más importante, el cono, el helado, quien lo vende o quien lo compra?
Mientras estas preguntas van tras respuesta, Momo me platica que Yotlán no queda tan lejos de la capital de Hidalgo, apenas a unos kilómetros, apenas a un salario acorde con la profesión informativa, apenas a un respeto por labores definidas, apenas una auténtica comprensión del trabajo de comunicar.

Maratón Anual de Lectura 2017, semana 15

  • Leonardo Muñoz:
    En descanso lector.
    Total: 10.
  • Karla Esmeralda Lomelí Chávez:
    La alargada sombra del amor / Mathias Malzieu.
    No matarás / Andrés Cornelis.
    Total: siete.
  • Leslie Edith Varela Saavedra:
    En descanso lector.
    Total: 10.
  • Iridián Luqueño:
    Horda / Ann Aguirre.
    Total: 11.
  • Víctor “bigotes de nutella” Valencia:
    Pieza única / Milorad Pavić.
    El temor de la fundación /
    Gregory Benford (leyendo).
    Total: siete
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