Pachuca.-La picadura de los insectos normalmente no produce más que una reacción inflamatoria local. El tratamiento suele ser con fármacos aplicados directamente en la zona de la picadura.
En determinadas personas, las reacciones pueden ser más graves, por lo que deben portar siempre adrenalina autoinyectable para evitar un choque anafiláctico.
Si la picadura solo provoca una reacción inflamatoria local, lo único que debe hacer es aplicar compresas frías, extender alguna pomada para calmar el picor y el dolor y, como último recurso, tomar algún antihistamínico o antiinflamatorio para aliviar las molestias. La lesión tiende a desaparecer a las 48 horas.

Reacciones graves

Si la picadura provoca una reacción más grave, la persona puede presentar fiebre, afectación de las dos articulaciones contiguas, hinchazón de la extremidad, entre otros síntomas.
Aparte del tratamiento sintomático antes descrito, deberán realizar pruebas de alergia para saber exactamente a qué insecto es alérgico y la intensidad de la sensibilización. En esos casos puede ser necesario un tratamiento con inmunoterapia.
En algunas ocasiones y en determinados pacientes puede causar una reacción anafiláctica, que afecte varios órganos y sistemas y ponga en peligro la vida de la persona. Se asocia a un cuadro de ansiedad, dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos, vómitos, diarrea, calambres, hinchazón de la lengua y de la garganta, dificultad para tragar saliva, arritmias, edema pulmonar, colapso circulatorio y, en ocasiones, la muerte.
En esos casos, debe realizarse un tratamiento de inmunoterapia como prevención y llevar consigo adrenalina autoinyectable y un antihistamínico. Existe una vacuna eficaz en el caso de alergia a la picadura de abeja o avispa.

Complicaciones

En algunas ocasiones y en determinados pacientes puede causar una reacción anafiláctica, que afecte varios órganos y sistemas y ponga en peligro la vida de la persona. Se asocia a un cuadro de ansiedad, dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos, vómitos, diarrea, calambres, hinchazón de la lengua y de la garganta, dificultad para tragar saliva, arritmias, edema pulmonar, colapso circulatorio y, en ocasiones, la muerte.

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