AITOR B
Pachuca

Hoy voy a hablar de los piercings genitales. Parece que está de moda eso de perforarse el cuerpo, adornarte con aros y bolitas… A mí me gusta, pero siempre en su justa medida. Y sobre todo con conciencia. Por eso voy a hablar sobre estos objetos, las cosas a tener en cuenta, sus cuidados, sus peligros y los tipos que existen, pues algunos sí me gusta cómo quedan, pero otros, solo de verlos me da escalofríos. ¡Empezamos!
En primer lugar, hay que hablar de seguridad. Tenemos que pensar que vamos a tener un metal justo ahí abajo, por lo que es lo menos indicado para utilizar preservativo, pues por mucho que pienses que no pasará nada, el condón y los piercings no son buenos amigos.
Además de cualquier problema con el método de barrera, tenemos que pensar en nuestro cuerpo. No solo hay que contemplar las posibles infecciones tras la colocación del piercing y en su proceso de cicatrización, sino que también conviene estar atentos a lesiones en los tejidos internos. Por lo que tendrás que informarte muy bien de todos los cuidados que debes tener durante el proceso de cicatrización y por el resto de tu vida. Normalmente los locales donde hacen ese tipo de piercings están bajo control y siguen las recomendaciones higiénicas básicas marcadas por las autoridades sanitarias, pero aun así, no estaría mal preguntar a personas de confianza o darte una vuelta a varios antes de elegir uno cualquiera. Porque lo que te van harán no es un simple agujerito de oreja.
Además, es más que recomendable evitar relaciones sexuales durante el proceso de cicatrización, el cual suele durar de cuatro a seis semanas y en los casos de perforaciones más profundos de tres a seis meses.
Pero platiquemos un poco de su historia, la cual me parece curiosa ya que los piercings en los genitales no son nuevos. El conocido como príncipe Albert, (un tipo de piercing del que ahora hablaré), que es colocado en el glande, tiene sus orígenes en 1825, cuando el príncipe Albert se perforó esa zona para sujetárselo con un gancho y que no se le notara, ya que en esa época utilizaban los pantalones muy ajustados. Este es el más común entre los hombres. También, los romanos practicaban la “infibulación”, que consistía en colocar candados en los genitales masculinos y femeninos para evitar el sexo entre sus esclavos. Asimismo, la perforación del escroto (“hafda” en árabe) tiene su origen en Arabia, el norte de África y Medio Oriente y se hacía como ritual de iniciación a la adultez.
Como puedes ver, esto viene de lejos, y con el paso del tiempo pasaron de ser métodos para evitar relaciones sexuales o “provocaciones”, a ser adornos y estimulantes sexuales.
¿Y cuál es la finalidad de estos piercings? Suelen darse razones estéticas, pero, para las mujeres, perforarse el capuchón del clítoris a menudo deriva de una búsqueda de nuevas sensaciones. Igual que el dydoe para el hombre, que, colocado sobre una zona erógena, aumenta el placer en ambos. Algunas personas afirman que el Kama Sutra también hace referencia a ese tipo de joya.
Pero metámonos más en el mundo de la perforación genital y vamos a descubrir los tipos de piercings genitales que existen y los lugares en los que suelen colocarse, además de sus nombres.

Femeninos

*Capuchón del clítoris: se atraviesa horizontal o verticalmente el capuchón que cubre el clítoris con un aro o una barra. Es una fuente de placer gracias al frotamiento del piercing sobre el clítoris.
*Clítoris: un aro o una barra atraviesan el clítoris. Se practica muy poco, ya que necesita una morfología particular y puede disminuir las sensaciones con el tiempo.
*Labios: se colocan uno o varios aros en los labios (mayores y/o menores). La cicatrización es rápida. Este piercing aumenta las sensaciones.
*Horquilla: se trata de un piercing reciente. Consiste en perforar el lugar donde los labios menores su unen bajo la vulva.

Masculinos

*Dydoe: se coloca una barra a través del borde de la base del glande. Generalmente suele practicarse en hombres circuncidados, a menudo doble.
*El príncipe Alberto: es el más practicado. Es una joya que se coloca en el extremo del pene. Penetra en la uretra y vuelve a salir al lado del frenillo, bajo el glande. Suele ponerse un aro, pero también se puede poner una barra curvada.
*Ampallang: se trata de una barra que atraviesa el glande en sentido horizontal, más o menos arriba, en función de si se quiere atravesar la uretra o no. Es delicado de poner debido a los tejidos cavernosos.
*Frenillo: lo más habitual es colocar una barra. También puede ponerse un aro a modo de anillo en la base del glande.
*Guiche: se colocan una o más barras sobre la parte situada entre el escroto y el ano.
*Hafada: es un piercing que se coloca en la piel de los testículos. También puede perforarse todo el saco escrotal.
*Foreskin o prepucio: se colocan uno o varios piercings a los largo del sexo.
¿Ahora qué opinas? La verdad es que yo no tenía ni idea de que pudiesen existir estos piercings, y buscando información quedé sorprendido.
Entonces, si estás decidido a hacerte uno, infórmate bien del sitio al que irás, porque es muy importante que el local sea de confianza; también debes tener presente que entre un 10 y 20 por ciento de los piercings se complican con una infección local y que siempre son posibles los rechazos, así que cuidado.

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