Como politóloga me parece muy interesante el fenómeno que está logrando Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cada vez más políticos de otros partidos se le suman, y llama la atención de partidos como el PRI o el PAN, que son partidos fuertes, electoralmente hablando –en el caso del PRD no son nuevas estas incorporaciones–, de estos, por citar algunos, podemos mencionar a: Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, exsecretarios de Gobernación del PRI, la senadora Gabriela Cuevas del PAN, ya hasta el actual gobernador de Chihuahua Javier Corral ha mencionado que si es necesario se une AMLO.
Esta situación no había sucedido en las dos anteriores postulaciones de AMLO a la presidencia de la República, y la pregunta es por qué ahora sí se da esto; encuentro, principalmente, tres motivaciones: la primera, como lo hemos ya dicho en este espacio: la inseguridad, la pobreza, el desempleo, la corrupción, los precios de la gasolina y de la canasta básica han subido en el país a niveles muy altos, por lo que el ¡ya basta!, es una realidad; en este sentido, hay actores políticos que sí desean un cambio genuino, tal vez son los minoritarios, pero los hay.
La segunda, el desacuerdo de que en los partidos políticos se den lógicas autoritarias donde los líderes nacionales son los que deciden quién va a un puesto de representación política, y quienes a pesar de su trabajo y militancia son ignorados, por lo que estos actores buscan alternativas, renuncian a sus partidos, en los que han militado por 23 o más, y se van a Morena para obtener el puesto que ellos creen merecer; en este rubro sí está una mayoría de los que ha aceptado AMLO.
La tercera, hay quienes empiezan a ver a AMLO como ganador y a su partido como perdedor, por lo que consideran que es el momento de cambiar de barco y tratar de asegurar su futuro político; en este rubro también hay un porcentaje importante de políticos que han ingresado a las filas de Morena.
Este fenómeno tal vez es posible, tal como lo dijo López Obrador en una entrevista: “Yo he cambiado y ellos también”, por lo mismo, hoy pueden coincidir e ir por un proyecto de nación personajes políticos que en el pasado era impensable unir. De seguir esta tendencia ganará López Obrador, sin lugar a dudas. Entonces viene otro cuestionamiento, si gana AMLO, cómo le va a hacer para conciliar las diversas ideologías, que hoy –porque quiere ganar– está sumando. ¿Qué puestos políticos les va a dar a estos “nuevos militantes” si ya presentó su gabinete presidencial?, ¿solo les repartirá espacios en el Legislativo?, y entonces, surge una pregunta más: ¿qué va a pasar con los militantes de Morena, aquellos que lo han seguido desde el PRD en las redes ciudadanas?
Finalmente, espero que AMLO tenga contemplado en su campaña política convencer al ciudadano para que votar por él y por un congreso a su favor, de lo contrario, no podrá llevar a cabo su programa de nación, y peor, podría ser boicoteado. En este punto, a los mexicanos ya les tiene que quedar claro que el presidente no es fuerte constitucionalmente y necesita del Legislativo para hacer leyes y cambios políticos. Paradójicamente, esta realidad es aún muy desconocida por el votante, de hecho, actualmente el presidente sigue siendo el mayor culpable de las desgracias del país. Diputados y senadores aún pueden esconderse y evadir el reclamo, ya que la sociedad no ha aprendido que ellos son los principales responsables de lo que pase en este país, pues son ellos los que aprueban el presupuesto y las leyes para el país. Así que si AMLO logra ganar, pero sin una mayoría en el Legislativo, será otro presidente más que defraude al pueblo mexicano, por ello tiene que llamar al voto por él y por un congreso. Así que la historia de AMLO está empezando, y tiene que ser cuidadoso, pues lo que puede ser un sueño, puede acabar como una pesadilla.

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