El Plan Nacional de Infraestructura 2021 contempla tres proyectos para reactivar la economía en Hidalgo, la autopista Real del Monte-Huasca, el libramiento de Ixmiquilpan y la instalación de una coquizadora en la refinería de Tula, con monto de 60.4 millones de pesos. Los últimos dos debieron ejecutarse por la anterior administración federal que encabezó Enrique Peña Nieto y que por un tufo de corrupción nunca se concretaron. El 20 de mayo de 2012, en el lienzo charro de Pachuca, el expresidente firmó el compromiso 80 de su campaña, se trataba del libramiento en el corazón del Valle del Mezquital. La oposición de grupos comunitarios que argumentan que la obra provocaría daños a la flora y fauna de la región, además de la falta de voluntad política, impidieron la concreción del proyecto. También, a mediados del sexenio pasado, Petróleos Mexicanos trabajaba en una nueva planta coquizadora. Este complejo trata el coque, un sólido derivado del petróleo, la construcción se cotizó en 1.3 mil millones de dólares. Ayer, el presidente Andrés Editorial Manuel López Obrador firmó un convenio con representantes del sector privado para ampliar la inversión en 39 proyectos de infraestructura, energía y comunicaciones. Tres estarán en Hidalgo. Se trata de acciones que pretenden remediar las pifias del pasado, mientras los artífices de dejar a medias esos compromisos siguen impunes. Desde esta mesa de redacción cuestionamos, ¿los 60 mil millones de pesos, o al menos una parte de los recursos anunciados para esas tres nuevas inversiones, se quedarán en suelo hidalguense? ¿Habrá cabida a empresas locales? De nada servirá ese faraónico anuncio desde Palacio Nacional si no se toman en cuenta a los empresarios de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción capítulo Hidalgo, que han visto su actividad en los últimos meses poco menos que quebrada. Existen muchos intereses detrás de ese banquete presupuestal, ojalá que haya una verdadera reactivación económica, equitativa, y no sea la misma calamidad a la que los constructores locales están acostumbrados. De filón. Enhorabuena por las autoridades de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, que a pesar del aluvión económico por el que atraviesa el país hoy le da extraordinarias noticias a su plantilla académica.

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