Los distintos movimientos sociales que en el país surgen se deben en gran medida a las condiciones extremas que se viven. Cada movimiento, ya sea armado o social, plantea sus principios bajo un plan en el que justifica su razón de ser. Será por eso que en gran medida en la historia de México existen variados planes y distintos motivos por los cuales se buscará que dicho plan se logre. Uno en particular es el Plan de San Diego, el cual tratará de revindicar lo perdido ante Estados Unidos (EU) y darle un poco de dignidad a México, la cual se perdió a manos de los vecinos del norte. Aunque quizá el plan tuvo otros oscuros fines.
A principios de 1915, la frontera norte de México era un hervidero de pasiones. Huertistas, villistas, carrancistas y contrabandistas de armas. Los zares del contrabando de armas, como Sherburne Gillette Hopkins, lucraban y se enriquecían a costa de las luchas fratricidas en Latinoamérica, no por nada a Sherburne se le conocía como “el abogado de las revoluciones latinoamericanas”. Nada de esto era ajeno a los servicios de inteligencia del gobierno de Estados Unidos, incluso se conocía de las reuniones y actividades del expresidente mexicano Victoriano Huerta en España con agentes alemanes y contra revolucionarios.
Resolver el misterio del viaje a Nueva York, procedente de España, del general Victoriano Huerta con la clara misión de retomar el poder con financiamiento alemán. Huerta habría recibido millones –sin especificar si eran dólares– por parte de agentes del Káiser, para financiar la contrarrevolución. A los agentes del servicio secreto americano no les costó mucho trabajo darle seguimiento a las ostentosas actividades de Huerta en suelo americano, sin embargo, otra incógnita es desenmarañar la intriga del Plan de San Diego, el cual fue descubierto desde el 23 de enero de 1915 con la detención de Basilio Ramos, quien supuestamente llevaba entre su persona el plan y otros documentos comprometedores. El intento de regreso de Huerta en 1915 y su relación con el reconocimiento de Estados Unidos a Carranza.
¿Qué era el Plan de San Diego y para qué se realizó?, en términos generales era un atrevido complot para iniciar una revuelta de hispanos, negros, indios y japoneses (no asiáticos) en territorio norteamericano, formar repúblicas y reintegrar parte de los territorios originales a la nación mexicana. Con una prontitud asombrosa, la maquinaria judicial americana llevó a Ramos a la justicia, y el 4 de febrero ya estaba frente a una corte federal.
Durante los interrogatorios, Ramos aceptó que él y un grupo de “huertistas” habían firmado el plan en la cárcel de Monterrey, extrañamente la ciudad estaba bajo los carrancistas, y una vez que los firmantes se adhirieron fueron liberados. Las pesquisas se centraron en un tal Agustín S Garza, alias León Caballo, quien al parecer era el líder del movimiento. El 2 de febrero de 1915, la prensa americana soltó la bomba con encabezados como el del Brownsville Daily Herald: “Plan atroz descubierto”, el cual iba acompañado de un extenso artículo con los pormenores de la detención de Ramos. Los carrancistas, por supuesto, negaron estar inmiscuidos en ese plan. A pesar de lo absurdo y descabellado de éste, y de las incongruencias en las declaraciones de Ramos –incluso se dudaba de su salud mental–, el gobierno de Estados Unidos y la prensa alentaron los rumores, por lo que inició una cacería tanto del Servicio Secreto como de los Rangers –especie de rurales–, que llevaron a la detención de Huerta y Pascual Orozco al fusilamiento de este último, así como las dudas sobre la muerte natural de Huerta, el hostigamiento y crímenes contra las comunidades hispanas en el sur de la frontera e incluso en la tierra de “la libertad y la democracia”; el encarcelamiento de Ricardo Flores Magón, en febrero de 1916, acusado de sedición y conspiración por haber publicado los artículos: “Los levantamientos en Texas” (2 de octubre de 1915) y “Las reformas carrancistas” (25 de noviembre de 1915). Ricardo Flores Magón, en su artículo “Los levantamientos en Texas”, afirmaba que dichos levantamientos no eran movimientos de bandidos, sino movimientos naturales del hombre que “al ver amenazada su existencia, se defiende como puede”. Flores Magón incluso señalaba que algunos diarios en español, de Texas, – que posteriormente fueron cerrados– veían en las acciones de los Rangers solamente actos de rapiña y asesinatos a sangre fría. El plan de San Diego pasó a la historia como una oportunidad de regresar a México lo que simplemente había sido arrebatado vilmente, pero también intrínsecamente se denostaba la posibilidad de que éste fuera la razón que justificaría la muerte de Victoriano Huerta (misteriosamente en un hospital de Texas) y Pascual Orozco a manos de los Rangers; el poder deshacerse de Ricardo Flores Magón, quien en reiteradas ocasiones su ideario político y social no simpatizaba con el yanqui ni con el mexicano, y por supuesto la posibilidad de que Carranza no hiciera tratos con los alemanes, sobre todo en una época donde aliarse con ellos contra EU era una realidad. Una vez más los norteamericanos se inmiscuían en la política nacional y mundial.

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Edad: Sin – cuenta.
Estatura: Uno sesenta y pico.
Sexo: A veces, intenso pero seguro.
Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento “Juárez sin bronce” ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.