Pachuca.- Sebastián García y Diego Estrada, tenistas de la academia del Centro de Extensión Universitaria (Ceuni) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), hicieron pareja para competir en la reciente Olimpiada Nacional (ON), certamen en el que la mancuerna logró la medalla de plata en el doble varonil disputado en Cancún.

Esa fue la primera participación de Sebastián en la justa, pero la tercera para Diego, donde ambos unieron habilidades y experiencia para sacar dividendos en ese torneo que reunió a las mejores raquetas del país en su categoría.

Originarios de Tulancingo y estudiantes de secundaria, los dos acuden a las canchas del Ceuni para practicar. Sebastián lo hace de lunes a sábado y Diego de lunes a jueves. Los entrenadores Nelson Cruz, Adolfo Pontigo y Lázaro Navarro han sido parte de su formación en el deporte blanco.

Su camino en el tenis ha sido similar. El Club Campestre de Tulancingo fue donde dieron sus primeros golpes desde los seis años, posteriormente, y ya enfocados al alto rendimiento, ingresaron al Ceuni, donde han afinado su juego.

“Mi hermana entrenaba aquí gimnasia, y cuando nos enteramos que aquí daban clases me vine para acá”, mencionó García. “Como vi que Sebas entrenaba aquí y me habían dicho que era muy bueno, y yo no tenía muy buen revés, entonces fue que vine a perfeccionar eso”, comentó Estrada.

Antes de subir al podio en la Olimpiada ya habían jugado dobles en otros torneos, pero aún no habían obtenido los resultados esperados, situación que cambió en Cancún, cuando dominaron no solo los nervios, sino las condiciones climáticas para pelear por las medallas.

“Ni Sebas ni yo nos habíamos traído una medalla de la Olimpiada, estamos contentos, fue la primera vez”, dijo Diego.

No obstante, ambos coincidieron en que podrían haber obtenido un mejor resultado, por lo que buscarán en posteriores ediciones mejorar lo que han conseguido.

“Si el siguiente año se da la oportunidad, otra vez vamos a ir por el oro. Desde que llegamos, dos días antes, intentamos acostumbrarnos a la altura y agarrar ritmo, la competencia fue muy dura porque eran hasta tres partidos por día y con el Sol te desgastabas mucho”, compartió Sebastián.

“Los dos estábamos un poco nerviosos; sí nos salieron las cosas, pero lo podríamos haber hecho mejor”, comentó Diego. “Estábamos un poco cansados”, añadió Sebastián, quien recordó que la final la disputaron ante la dupla de Nuevo León, conformada por Alan Gerardo Nino y Alejandro González.

La medalla llevó una dedicatoria especial. Primero para sus padres (Roberto Estrada y Sonia Cruz, y Oscar García y Gabriela Elizabeth Escorcia), a los entrenadores, al Ceuni y a la UAEH.

El objetivo a corto plazo para los tenistas es mantener sus entrenamientos y continuar su fogueo en diversos torneos, con el fin de mejorar para que en un futuro puedan expandir sus horizontes y destacar en esa disciplina en México.

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  • Originarios de Tulancingo y estudiantes de secundaria, los dos medallistas acuden a las canchas del Ceuni para practicar con sus entrenadores Nelson Cruz, Adolfo Pontigo y Lázaro Navarro

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