La primera inversión que llegará durante el gobierno de Omar Fayad viene en momentos muy complicados para el país. Por eso cobra mayor relevancia, porque llega en medio de una abierta guerra comercial contra nuestro país por parte del presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien además ha enfocado sus baterías hacia el sector automotriz, lo que ya provocó la cancelación de una inversión de mil 600 millones de dólares de la firma Ford en San Luis Potosí. La inversión que dará a conocer hoy Fayad junto con el secretario de Economía federal Ildefonso Guajardo Villareal pertenece justo al sector automotriz, aunque el capital no es estadunidense sino mexicano, chino y japonés. En total, será una inversión de 200 millones de dólares que además llegará a la zona industrial de Ciudad Sahagún, que en la década de 1990 y primera del siglo XXI prácticamente se encontraba desahuciada. Hoy esa ciudad del Altiplano vive un resurgimiento en plena guerra comercial con EU, lo cual es un logro que debe reconocerse. Y también es una muestra de que en EU no se acaba el mundo. México se ha transformado en un país especialista en la manufactura de automóviles, lo que le otorga ventajas competitivas frente a otras naciones. No solo por su mano de obra especializada y comparativamente más barata que otros países, sino precisamente por su alta diversificación en cuanto a tratados comerciales se refiere. Este es el camino que debe seguir nuestro país, aunque lo ideal sería comenzar a producir, con capital y tecnología mexicana, nuestros propios automóviles. Ahí es donde debemos llegar. De filón. Y ya que hablamos de atraer inversión, es imperativo que los gobiernos vigilen que sea aplicada conforme a la ley. Gracias a la reforma energética aprobada durante el principio de este sexenio, en varios estados, incluido Hidalgo, se construye el gasoducto Tuxpan-Tula, a cargo de la empresa TransCanada, que pretende dotar de combustible a la Comisión Federal de Electricidad. El problema es que los propietarios de los terrenos por donde se construirá el gasoducto no fueron informados con oportunidad de la obra y además consideran que el pago por usar sus terrenos durante 30 años es injusto (12 pesos con 50 centavos por metro lineal). ¿Cuánto va a ganar la empresa TransCanada por construir tal infraestructura para CFE? Si bien la tierra no será vendida por los propietarios, ¿es justa esa paga por dejar de trabajar su propiedad durante tres décadas? Los gobiernos deben acompañar a los propietarios en ese trance y no dejarlos a su suerte en manos de compañías que tienen recursos para contratar abogados que maximizan sus beneficios. No hacerlo es traicionar a sus propios gobernados.

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