Pluralismo cultural

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Eduardo Cerecedo Sáenz

A decir de Carlos Fuentes “El pluralismo cultural es el precio, o el regalo, que es producto del mundo interdependiente de nuestros días”, por lo que el encuentro cultural entre naciones representa un doble reto. Por lo que ahora, más que nunca, el papel que juegan las universidades e instituciones de educación superior con las relaciones binacionales entre las naciones, como México-Estados Unidos, será cada vez más importante porque el tema común será la colaboración mutua en el entorno global. Pero existe una dicotomía, quizá por las relaciones que han existido entre México y Estados Unidos en las que se han observado dos tendencias aparentemente conflictivas. La primera referente al intercambio y cooperación regional a través del comercio, y el otro aspecto en el control cada vez mayor y estricto de los controles de migración hacia estados fronterizos que padecen recesión económica del lado norteamericano; esas tendencias, aparentemente distintas, con relaciones tensas por mucho tiempo, han caracterizado a ambos países separados por una frontera cultural, y con un muro de tendencia creciente. Pero a la larga, la construcción de barreras entre naciones no resolverá el problema, y ni la más formidable barrera construida jamás detendría el flujo de inmigrantes en busca de oportunidades y trabajo. Es aquí donde cobra mucho sentido la colaboración universitaria en la que científicos, profesores y tecnólogos unan sus fuerzas y encuentren soluciones a los graves problemas que provocan las migraciones en masa de todo el mundo, así como los problemas de alimentación de salud de contaminación, de negocios, de leyes, artes, humanidades, de enseñanza y en la preparación de líderes genuinos, que es crítico que tengan la consigna intransigente de la honestidad y de la objetividad, para que queden en el olvido las actividades escenográficas y nos encaminemos al México de desarrollo anhelado. Porque a futuro se prevé una colaboración cada vez mayor entre universidades, debido a que cuando trabajamos aisladamente nos restringimos a nuestros recursos individuales, en tanto, trabajando en conjunto nuestros recursos aumentan y podemos emprender mejoras notables para la construcción de un mundo en armonía con el medio ambiente y con el ser humano.
Por otro lado, aunque quizá la victoria de Trump en las elecciones norteamericanas a algunos ciudadanos provoque un dejo de estupor, no hay que olvidar que tenemos que cultivar nuestro jardín y recordar las palabras de Hugues de Jouvenel, “el futuro no se prevé, se construye”, además las sociedades no cambian en una elección, en 24 horas, ni se destruyen o desmoronan instantáneamente, a pesar de sus líderes, porque tienen una fuerza vital que es su sociedad, que es el corazón que mantiene en funcionamiento a las mismas.

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