La Secretaría de Hacienda, a través del subsecretario Miguel Messmacher, el pasado 7 de febrero externó que “la economía está creciendo y las finanzas públicas están muy lejos de una situación de fragilidad”, lo sorprendente es la capacidad de mentir, de qué sirve que esta persona haya estudiado en una institución privada y un posgrado en el extranjero, si lo que hace es manipular las cifras y presentar a los mexicanos un panorama alejado de toda realidad, su declaración es un remiendo estadístico, como lo dijera Rolando Cordera.
La pobreza es invisible para los altos funcionarios del gobierno federal como para los diputados federales y estatales, para muestra es el caso de los más de 120 mil niños jornaleros de 10 municipios de Michoacán: Coahuayana, Zamora, Jacona, Aquila, Coalcomán, Apatzingán, Huetamo, Tanhuato, Yurécuaro y Zitácuaro.
Son niños integrantes de familias migrantes de diversas entidades, obviamente donde las condiciones son aún más precarias, como el estado de Guerrero; forman comunidades que viven en campamentos construidos con madera y cartón, la familia completa, padres e hijos, no importa la edad, trabajan en actividades agrícolas donde el rezago tecnológico es por demás evidente, la pobreza extrema muestra su rostro real, pero es invisible a la clase política mexicana.
El 75 por ciento de los 2 mil 457 municipios del país, o sea mil 842, reporta un grado de pobreza que afecta entre 50 y 100 por ciento de su población, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval); la población en condiciones de pobreza incrementó de más de 53 millones a más de 55 millones de personas, y ¿los pobres de los pobres?
La población que obtiene de uno hasta dos devaluados salarios mínimos suman 21 millones de personas, agréguele usted los 3.4 millones de mexicanos que no reciben ingresos, más los que están clasificados en insuficientemente especificado que son 7.4 millones de habitantes, lo que en total suma cerca de 32 millones de personas consideradas en pobreza extrema, representando a 58 por ciento de los mexicanos en condiciones de pobreza.
Para que estos mexicanos salgan de la pobreza extrema tendrían que lograr que sus hijos desarrollen los conocimientos y competencias que les abran espacios en el mercado laboral, el cual ya debiera ofrecer trabajos decentes y salarios dignos, como lo tiene establecido la Organización Internacional del Trabajo; para ello, habría que transformar o eliminar la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, que solo ha servido para enriquecer a sus funcionarios y empobrecer a los trabajadores mexicanos.
Alarmante, ¿verdad? La pretensión de los discursos oficiales de presentar unas condiciones económicas y sociales totalmente ajenas a la realidad, más el marketing pagado que con más de 30 mil millones de pesos, agréguele usted los 44 mil millones de pesos que es el costo de estos comicios electorales, harán presión al incremento de precios, cuyo efecto multiplicador significará menor poder adquisitivo de los paupérrimos salarios.
Todos estos recursos financieros para difundir promesas y discursos inviables, ataques entre los precandidatos y, cuando ya sean candidatos, continuarán con promesas sin sustento y proyectos inviables, como las llamadas reformas estructurales.
Dice Hacienda que entregarán una economía en crecimiento, lo que no menciona es que es un crecimiento insuficiente, mediocre, de 2 por ciento, apenas ligeramente superior al crecimiento demográfico, desde la década de 1980 la tecnocracia, tanto panista como priista, se comprometió que cambiaría el modelo de desarrollo, pero no fue para mejorar sino que todo empeoró, ahí está la desigualdad donde el índice de Gini, que marca la desigualdad, es de 0.93, representando una economía con alta desigualdad; según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el uno por ciento de la población concentra 25 por ciento de la riqueza del país, 7 billones de pesos.
Este crecimiento del producto interno bruto (PIB) mediocre se ubica, como lo apunta el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, en un estado crónico de actividad inferior a la que los mexicanos necesitan, y lo peor, sin una tendencia marcada hacia la recuperación. El crecimiento de 2 por ciento del PIB no es mexicano, porque los únicos que crecen y a quienes les va de maravilla son las empresas transnacionales.
Sobre todo porque la deuda ha crecido a niveles de alto riesgo, en 2000 sumaba un billón 184 mil millones, pero al finalizar 2017 la deuda sumaba 10 billones 203 mil millones de pesos. Deuda que no alcanzaría a pagar Peña Nieto junto con todo lo que han acumulado él y sus allegados, ¿o tal vez sí? Y usted, ¿qué piensa?

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