Dicen que “el amor tiene cara de mujer”. En 1971 se transmitía una novela producida por Valentín Pimstein que justo aludía a esta afirmación. La historia versaba sobre la vida amorosa, sus avatares y conflictos de cuatro mujeres. Las actrices eran Silvia Derbez, Irma Lozana, Irán Eory y Lucy Gallardo. Sin duda fue exitosa y confirmó muchos prejuicios y juicios sobre el ser y sentir de las mujeres: guiadas principalmente por los sentimientos y con un único fin, el amor.
Pasados los años, o más bien las décadas, resulta que las mujeres hoy tienen muchos otros intereses y fines, entre ellos su realización personal y el éxito público. Sin embargo, a ellas se les mide desde otros parámetros. A las que han escalado la cima del poder político, sobre todo, se les mira con lupa y se analiza su trayectoria con lujo de detalles, al grado que llegamos a creer que es anormal o perversa la dupla mujer/poder, confirmando que el objetivo primordial de la vida de las mujeres debería ser solo el amor o la procreación, o la familia, o el servicio a los otros.
Sin embargo, la compilación de los textos de investigación periodística del equipo de reporteros de la revista Proceso, coordinada por el director de ese medio, Rafael Rodríguez Castañeda, nos muestra y demuestra que la cara del poder no tiene sexo y sí prácticas y artilugios que superan la imaginación. El libro Los rostros de Elba Esther. Vida y muerte de un cacicazgo (Temas de hoy, 2013), recupera su tránsito de la cima a la sima. De 1989 a 2013 un cúmulo de reportajes, organizados en 15 segmentos, nos ofrecen la trayectoria de una maestra encumbrada por el sistema y devorada por este mismo. Su sexo nada tiene que ver con la máxima corrupción, el encumbramiento, el abuso y las desproporciones que en nuestro país se ha convertido en práctica común de políticos y empresarios. Rafael Rodríguez Castañeda en la presentación dibuja exacto y bien este signo y síntoma del México de hoy.
“Elba Esther Gordillo y su paso por la vida pública del país son un espejo que refleja fielmente al sistema político mexicano… De su acceso al liderazgo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en 1989, hasta su caída en desgracia en febrero de 2013, Elba Esther Gordillo transitó por lo caminos que habitualmente han recorrido líderes y caciques de la política mexicana. Como ocurrió con la Quina, la Maestra ascendió a las alturas máximas del reconocimiento, del poder y de la riqueza. Y manos emparentadas con aquellas que la encumbraron la hicieron descender de manera abrupta hasta la ignominia de la prisión.
“Elba Esther es prototipo del canibalismo que caracteriza al sistema. En sus albores como presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari –en plenitud de poder, una vez arrojado a la cárcel el líder petrolero– maniobró para despojar a Carlos Jonguitud Barrios del liderazgo absoluto del SNTE y entregárselo a la Maestra. En sus inicios como presidente de la República, Enrique Peña Nieto –del mismo partido que Salinas e igualmente en plenitud de poder– encabeza la aplanadora que pasa por encima de la lideresa. Nada nuevo: para conservarse, el sistema debe devorar periódicamente a sus propios hijos. Y lo hace sin indigestarse.
“A lo largo de más de 20 años, Elba Esther Gordillo no se abstuvo de ningún método caciquil. Dominó al SNTE con mano autoritaria. Desdeñó a la oposición sindical y, en cambio, cuando fue necesario transfirió su poder a la oposición política y así pasó del PRI al PAN y viceversa. Criticó a los presidentes cuando de ello obtuvo fuerza. Y no tuvo empacho, en cambio, en acercarse a la casa presidencial hasta fundirse en la desgraciada trama de Vicente Fox y Marta Sahagún. Abusó de los maestros y sus recursos a un grado máximo de cinismo. Y ostentó su riqueza personal hasta la ofensa.”
La Maestra así, dibujada y retratada de cara y cuerpo, confirma que su rostro no es de mujer, sino del poder clásico de este país. La lectura de este trabajo periodístico nos lleva a confirmar que los privilegios y el predominio ganados en el contexto de la gran política mexicana pervierten y obnubilan la razón y el sexo no tiene nada que ver. Esta compilación es un buen tema para reflexionar a la luz de la inminencia del cambio de poder presidencial y, sobre todo, de las campañas electorales y electoreras a los que en unos meses nos veremos sometida la ciudadanía. Libro recomendable y de consulta necesaria para estos días por venir.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.