Las palabras, cuando son pronunciadas, son sonidos entre otros sonidos, todos los cuales, en suma, significan algo para quien escucha con atención. Nuestros cuerpos generan ruidos; las máquinas, las ciudades y las multitudes también. Todos estos sonidos son un material estético útil para la artista mexicana Rocío Cerón, ya que en su poesía reciente utiliza más que palabras.

Burbujas sónicas es un poema polifónico y, al mismo tiempo, un performance delegado que requiere de 18 participantes para ser o acontecer. La primera vez se ejecutó en el interior del Museo Ex Teresa Arte Actual, en la Ciudad de México, el 14 de mayo de 2019.

El poema está compuesto por grabaciones de sonidos residuales muy diversos, tales como fragmentos de discursos, palabras y ruidos de aparatos o máquinas. Cada grabación es reproducida en una pequeña bocina portátil. Una a una son encendidas por Rocío para ser puestas, delicadamente, en las manos de una persona del público. La instrucción de la autora es que, una vez que se tiene la bocina, su portador debe desplazarse libremente por el espacio de la galería.

Gradualmente se suman 18 sonidos que reverberan en el espacio circundante mientras todos caminan dentro de un paisaje sonoro. Después de unos minutos, de la misma manera en que inicia la acción, una a una, las bocinas son apagadas por la autora hasta quedar en silencio.

Unos meses después, en la tarde del 27 de agosto de 2019, Rocío Cerón activó Burbujas sónicas por segunda vez, ahora para el Museo de Arte Contemporáneo de Hidalgo (MACH). En esa ocasión, los portadores de las burbujas caminaron sin sentido, es decir, a la deriva por el parque Hidalgo de Pachuca. Ahí se manifestaron las cualidades flexibles y mutables de las estructuras poéticas de Cerón, ya que los sonidos del ambiente en tiempo real se sumaron a las 18 estaciones de escucha: ruidos de autos, cantos de aves, sonidos de balones rebotando y gritos de niños jugando, entre otros, hicieron de las Burbujas sónicas el mismo poema y, simultáneamente, otro distinto. El performance se expandió por todo el lugar, nadie podía escucharlo y verlo como una unidad y, sin embargo, estaba ahí, aconteciendo entre otros sonidos y entre otras personas que estaban en el parque Hidalgo.

Después de unos minutos, los participantes se reunieron en el quiosco central y la pieza pudo escucharse como unidad por primera vez en la tarde. Allí, Cerón fue silenciando las bocinas una por una dando por concluida la acción.

Cuando conocí las Burbujas sónicas inevitablemente recordé los poemas fonéticos generados en las vanguardias europeas como el futurismo y el dadaísmo a principios del siglo XX. Imaginé esos poemas hechos de ruidos y frases sin sentido y recitados por Hugo Ball y por Raoul Hausmann en el legendario Cabaret Voltaire, en Suiza.

En la actualidad se agradece poder disfrutar de poemas que no están hechos con lenguaje lineal y en formato convencional. En mi opinión, el uso de la tecnología en la obra de Rocío Cerón refresca el panorama actual de la poesía sonora, ya que con medios y herramientas acordes a nuestra época hace poesía de lo que somos aquí y ahora.

Si quiere conocer más de la obra de Rocío Cerón visite http://rocioceron.com/. También le invito a seguir las actividades del MACH en Facebook. Ahí puede ver el video de la acción ejecutada en parque Hidalgo y el registro de otras actividades.

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