Ayer se cumplió un mes de la trágica explosión e incendio de una toma clandestina en la localidad de San Primitivo, en Tlahuelilpan, y la cifra de personas fallecidas sigue en ascenso. Hasta ayer la última cifra sumaba 131 víctimas mortales. Aunque eso es solo una arista de la tragedia. Aún quedan las personas hospitalizadas que reciben atención por las graves lesiones que sufrieron. Y también siguen las investigaciones para determinar responsabilidades alrededor del caso Tlahuelilpan, pero además, autoridades federales siguen la pista a la red de complicidades que han llevado al robo de hidrocarburos a convertirse en una práctica común en vastas regiones de la entidad. Según información publicada ayer por el periódico Reforma, existe una investigación abierta por parte de la Fiscalía General de la República que apunta a la Policía investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) como parte de una estructura que solapa a un grupo criminal de huachicoleros que opera en territorio estatal. La red estaría compuesta por piperos, bodegueros y puntos de venta, entre otros, que en conjunto permiten que el negocio del huachicol prospere. Los testimonios, según Reforma, provienen de mandos del Ejército mexicano, integrantes de la Policía federal e incluso de detenidos. Tras esas revelaciones, la PGJEH, dirigida por Raúl Arroyo, deberá investigar su propia estructura, pues según los argumentos recabados por la fiscalía, es ahí donde se encuentra la red que protege y solapa a quienes roban combustible y que además hacen negocios bajo su cobijo. De filón. Entre los cambios que se avecinan en algunas dependencias gubernamentales ayer tuvo lugar uno en el organigrama del Sistema de Radio y Televisión de Hidalgo, donde Abraham Ramírez dejó la dirección de televisión.

Comentarios