Consideradas el eslabón más débil en el esquema de seguridad nacional, las agencias municipales enfrentan dos problemas en común: los bajos salarios para sus policías y, en efecto dominó, la migración de sus mejores hombres a otras localidades.

Ser policía en México es un riesgo inherente, pertenecer a una corporación municipal acrecienta el peligro no solo por el clima socialmente hostil, sino por las precarias condiciones laborales que los lleva a ser presa fácil del crimen.

Desafortunadamente la contratación de elementos confiables no ha sido una de los mejores aciertos de los ayuntamientos. Cualquier persona, con mínimos requisitos, puede ser policía.

La poca preocupación de los gobiernos está reflejada también en los sueldos. Hasta 8 mil pesos mensuales o menos perciben algunos elementos.

Es por eso que aquellos que hayan aprobado los exámenes de control y confianza se sienten merecedores, con toda razón, de ir en busca un mejor sueldo y dejan desprotegidas sus corporaciones de origen.

En la edición de hoy la periodista Adriana Hernández Islas nos entrega una entrevista que hizo al presidente municipal de Zapotlán Erick Islas Cruz, quien afirma que debido a esa situación los ayuntamientos se van quedando con el personal menos capacitado.

Y es que desde hace varios años esa desatención se ha vuelto crónica, normal para las alcaldías y genera círculos viciosos.

Las policías municipales en general carecen de profesionalismo, protección o apoyo y son, en muchos casos, dominados por la delincuencia y movidos por el interés y la corrupción y no por el deber del servicio público.

Son muchas aristas las que concentran el problema, pero es el presupuesto la columna de todo. Ciertamente hay algunos municipios que medianamente atienden las necesidades económicas de los policías, pero la carencia de una estructura laboral sólida es general.

La estrategia de seguridad nacional se queda corta sino hay apoyos suficientes, de nada servirá tener una Guardia Nacional fortalecida si abajo el sistema se pudre con policías mal pagados y corrompidos.

De filón: ¿Dónde están nuestras niños hidalguenses? De acuerdo con un estudio de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), existen 59 casos de menores de 17 años cuyo paradero es desconocido y se presume la comisión de algún delito en su agravio.

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