Al suroeste de Hidalgo, la zona Tula-Tepeji
se posiciona,
de acuerdo con la Organización
Mundial de la Salud (OMS), como una de las regiones más contaminadas del planeta y, según autoridades estatales, como la principal emisora de contaminantes en el centro del país.
Los municipios de la región son afectados por la actividad industrial de la zona y el desemboque de aguas sucias, tal es el caso de Atotonilco de Tula, demarcación en la que hoy, organizaciones sociales denuncian el alto grado de contaminación en el aire y agua.

Atotonilco:
polvo, agua y sus vecinos…

Según datos de la Sociedad Ecologista Hidalguense (Sehi), asociación civil ambientalista de la entidad, poco menos de una tercera parte de la población de Atotonilco de Tula, que al censo de 2015 contaba con 38 mil 564 habitantes, tiene enfermedades en las vías respiratorias, situación que se asocia con la producción de cal y cemento, pues en la demarcación yace uno de los corredores industriales cementeros más importantes del mundo.
Además, en al menos tres comunidades del municipio existen quebradores, trituradores que sumados a la producción de cal y cemento, liberan polvo que se mantiene suspendido en el aire hasta llegar a los órganos de la población que habita ese sitio.
Otra de distinto origen, pero que repercute también en la población, es la contaminación en el agua, en ese caso también personal de la Sehi en la región aseguró que la tubería que se utiliza para la conducción del agua potable data de más de 50 años y es de asbesto (material que, según el National Cancer Institute, por sus propiedades podría alojarse en los pulmones), lo que propicia grandes riegos en la salud.
Aunado a la tubería y en ese sentido, otra asociación civil, el Programa Renovación Social (PRS) que se asentó en 2017 en el municipio, detectó, con base en análisis clínicos realizados por laboratorios de la Secretaría de Salud de Hidalgo, que el agua que llega a las casas en la demarcación no cumple con los estándares de calidad.
Según PRS, la situación representa un riesgo en la salud, pues “de acuerdo con los límites paramétricos de salud e higiene permitidos por la Norma Oficial Mexicana NOM-127 – SSA1 – 1994, la cantidad permisible de organismos coliformes totales corresponden a 2 NMP/100 ml (número más probable por cada 100 mililitros)”.
Sin embargo, según el estudio realizado por el departamento de análisis sanitarios, la asociación encontró totales mayores a 8.0 NMP/100 ml, “circunstancia que evidencia que la salud de los habitantes del municipio se encuentra en grave riesgo”, según lo difundido por la organización a este diario.
Por si fuera poco, los municipios vecinos de la demarcación, también con actividades industriales, marcan una tendencia contaminante, de acuerdo con Marco Antonio Moreno Gaytán, presidente de la Sehi, quien dijo que a los problemas ambientales que dañan al ecosistema y la salud de las personas se suman las emisiones de Atitalaquia, Tlaxcoapan, Tula y Tepeji del Río.

De políticos y otros tantos

Por los hechos, organizaciones como PRS que en Oaxaca es un partido político y encabeza Joaquín Ruiz Salazar, quien fue candidato por ese instituto en 2016 y por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en 2012, tomaron medidas contra el alcalde Julio César Ángeles Mendoza para que trate el asunto interponiendo una solicitud de juicio político en su contra.
En días pasados el edil de
Atotonilco de Tula declaró, luego de un evento del Partido Encuentro Social (PES), de donde emana, que las quejas en torno a su falta de gestión forman parte de una guerra sucia en su contra, orquestada por Cementos Mexicanos (Cemex), luego de que actualizó los impuestos a la empresas, quien pagaban lo mismo que hace 30 años.
Expresó que los sistemas de agua llevan más de 35 años (sic) operando y la guerra sucia que emprendió Cemex deriva de que la empresa trató de negociar con él el impuesto predial, pues la cementera pretendía pagar 7 millones 800 mil pesos por el impuesto, cuando con la actualización subirá a más de 100 millones.
Además que según la alcaldía en otras cementeras se dan casos similares, por lo que es justo que
el municipio reciba lo que tiene
que recibir.
En ese sentido, la diputada en el Congreso de Hidalgo por el Partido Nueva Alianza (Panal) Araceli Velázquez Ramírez, quien representa al distrito local 15 al que pertenece Atotonilco de Tula, consideró que no es responsabilidad del edil la contaminación en la demarcación y son autoridades federales y estatales quienes deben poner atención en
la situación.
Sostuvo que una parte de la región es regada por aguas negras, mismas que se filtran a los mantos friáticos y como consecuencia podrían contaminarse, y en ese sentido es necesario realizar estudios para identificar de dónde proviene la contaminación.
Además de poner atención especial en que la región es de las más contaminadas del mundo y como consecuencia se realicen acciones concretas para evitar el deterioro del municipio y de la región.

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De acuerdo con los límites paramétricos de salud e higiene permitidos por la Norma Oficial Mexicana
NOM-127 – SSA1 – 1994,
la cantidad permisible de organismos coliformes totales corresponden a
2 NMP/100 ml (número más probable por cada 100 mililitros)”

¿Qué hacer?

Más que juicios o declaraciones políticas la Sehi pidió, en torno a la contaminación en el aire que generan las cementeras, que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) esté presente en Atotonilco de Tula para determinar los riesgos que la producción de cal y cemento pueden generar en la población, además que la dependencia emita recomendaciones a las empresas para corregir las irregularidades que existen desde tiempo atrás.
También que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) analice los quebradores que son los que más polvo emiten; y en torno al agua, la alcaldía debe analizar las causas de contaminación en el líquido, pues mantos acuíferos como el del Valle del Mezquital, el río Tula, el río Salado y la presa Endhó, ya están altamente contaminados y algo malo podría suceder con los pozos.
Además, según Moreno Gaytán, el gobierno de Hidalgo debe remediar su tardía participación en el asunto
y atender con mesas interinstitucionales
el tema medioambiental, conminar a las empresas a que modifiquen sus sistemas de producción y que los gobiernos pongan condiciones estrictas a ese tipo de empresas que buscan instalarse en los municipios.
Respecto a las organizaciones, dijo el presidente de la
Sehi, debe existir más comunicación, mientras que la población debe tomar conciencia de los problemas ambientales, situación que, entendida, involucrará a los ciudadanos.

En torno al agua,
la alcaldía
debe analizar las causas de contaminación en el líquido, pues mantos acuíferos como el del Valle del Mezquital,
el río Tula, el río Salado y la presa Endhó, ya están altamente contaminados y algo malo podría suceder con los pozos

 

 

 

 

 

Para
dónde va…

  • La situación
    en un presente ya generó un desastre ambiental en el que se han perdido bosques, selva, suelo, agua y cerros, que de no resolverse, los riesgos serán cada vez más profundos
  • Poco menos
    de una tercera parte de la
    población de Atotonilco de Tula, que al censo de 2015 contaba con 38 mil 564 habitantes, tiene enfermedades en las vías respiratorias
  • La diputada
    Araceli Velázquez Ramírez explicó que una parte de la región es regada por aguas negras, mismas que se filtran a los mantos friáticos y como consecuencia podrían contaminarse

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