Por qué el primer secretario de Cultura de Hidalgo debe ser alguien completamente ajeno a la cultura? Usted dirá que aún no lo nombra pero el señor José Olaf Hernández Sánchez se ostenta como tal no solo ante el personal del aún Cecultah sino ante las autoridades de la Secretaría de Cultura federal. Si no tiene su autorización para hacerlo está cometiendo el delito de usurpación de funciones y debe ser denunciado por ello. Si la tiene, ¿por qué, gobernador?
No pongo en cuestión la capacidad profesional del doctor Hernández porque supongo que sí ha estado en su equipo de trabajo desde que su merced fue presidente municipal de Pachuca, será por su mérito intelectual y no por amiguismo. Lo que no entiendo es que lo meta usted como calzador en un zapato que le aprieta por todos lados.
Recuerdo que en nuestro primer encuentro quedé asombrado por el perfil que usted me dio para tal cargo: Una mujer o un hombre de izquierda, un gestor cultural con experiencia, no un notable artista hidalguense porque ellos deben seguir trabajando en su obra. Cuando repasamos a los posibles candidatos, todo los que usted tenía en mente contaban con las credenciales adecuadas para el cargo, precisamente porque era gente que había dedicado su vida a la cultura.
A fin de año la diputada Gloria Romero leyó el exhorto que respetuosamente le hacía el Poder Legislativo del estado al Poder Ejecutivo para nombrar al nuevo secretario de Cultural, y le daba seis nombres que, salvo el mío, tenían el perfil que requiere el puesto, y en esa lista no estaba el ciudadano Hernández Sánchez.
También a fin de año, cuando le pude presentar personalmente mis objeciones por el posible nombramiento del doctor Hernández, usted le gritó en el teléfono a su secretario de Planeación que le dijera a Olaf que él no iba a ser secretario de Cultura. Sin embargo, él siguió actuando como tal, incluso ante los medios de comunicación, aunque naturalmente dijo que sería usted quien daría el nombramiento.
Si en los meses que su allegado tiene como “enlace” hubiera mostrado la capacidad para dirigir un medio ajeno a su experiencia de vida y de trabajo, si con sus actos y no con su discurso nos hubiera permitido darle el beneficio de la duda, no estaría escribiendo estas líneas.
Por el contrario y precisamente por su desconocimiento del medio cultural, se ha comportado como un político en campaña, confundiendo a las personas con objetos, prometiendo lo que no se puede cumplir, inventando cifras, como la de los casi 800 artistas, gestores y promotores culturales que dice haber entrevistado.
Ojalá haya guardado el padrón de esa invisible comunidad porque ni el Cecultah, ni los artistas, artesanos y gestores que llevamos tantos años trabajando en el ejido de la cultura tenemos noticia de esa multitud de colegas, sin duda notables por su quehacer cultural.
No son tiempos de engaño, gobernador. Como usted me comentó, el país está lastimado por tanto atropello, por tanta corrupción, por tanta impunidad. Harto de la clase política que no trabaja para los ciudadanos sino para sí misma.
Yo le creí cuando me dijo que usted haría todo lo contrario, y vi con agrado que en sus primeros días de gobierno desplegó otro modo de escuchar y atender a la gente, otro modo de hacer política. Sería muy lamentable que nos fallara en uno de los campos más nobles de la tarea humana: la cultura.

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