En la víspera, de acuerdo con el dirigente de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) Eloy Hernández López 350 mil profesores de varias entidades participarían en la movilización para protestar en la Ciudad de México.
Pero las estimaciones de Hernández López fallaron de sobremanera, porque apenas alrededor de 10 por ciento de ese contingente estimado participó en esa enésima movilización, aunque en estos tiempos de descalificaciones y suspicacias llama la atención que sus demandas sean las mismas.
Mermados los contingentes, pero con suficiente presencia como para desquiciar a la actividad capitalina. ¿Y? El mismo rollo.
Por supuesto, hubo reacción de los candidatos, aunque no de todos. José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México, acusó a los militantes de la CNTE de predicar con violencia y que están dispuestos a sacrificar la educación de los niños.
Ricardo Anaya, abanderado de la coalición Por México al Frente, también descalificó esa movilización. “Mi respeto a los docentes del país, pero no comparto que se deje a los niños sin clase por hacer plantones; ellos deben cumplir con su obligación de dar clases”, acotó.
¿Y qué del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia Andrés Manuel López Obrador? Que se sepa, no hubo pronunciamiento del tabasqueño que ha ofrecido a la CNTE abrogar a la reforma educativa, reinstalar a los profesores despedidos y hacer justicia a los detenidos. Pero. ¿Quién tuvo la genial idea de movilizar a una menguada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hacia la Ciudad de México?
En la capital del país, las tres principales coaliciones políticas disputan 16 alcaldías, la jefatura de Gobierno y las diputaciones federales y locales, amén de los senadores que representarán a la capital del país en la Cámara alta.
¿A quién beneficia que poco más de 3 mil integrantes de la CNTE, que no son profesores en su totalidad, hayan desquiciado a la Ciudad de México?
De bote pronto los índices apuntarían hacia el equipo de Andrés Manuel, cuando no directamente a este cuya simpatía por el magisterio disidente ha sido público, e incluso ahora con grupos del SNTE identificados con Elba Esther Gordillo Morales, de quien el candidato de Morena ha decidido no hablar más “por respeto”.
¿Acaso los estrategas de Andrés Manuel tuvieron esa genial idea de movilizar a la CNTE en estos momentos en que la campaña de desprestigio está en todo lo alto de uno y otros bandos para crear más temor entre los potenciales electores respecto al escenario que ocurriría en caso de que López Obrador gane la elección?
Bueno, porque estos poco más de 3 mil integrantes de la CNTE ahorcaron los principales accesos a la Ciudad de México, incluso en el kilómetro 22 de la autopista México-Cuernavaca un contingente se enfrentó con granaderos que les impedían el paso, y ya en las principales calles de la capital lograron el objetivo de generar complicaciones viales y afectar a la vida de millones de ciudadanos.
¿Qué buscaban? ¿Qué pretendían? Mire usted, contingentes del llamado magisterio disidente, también marcharon en Chiapas y Oaxaca, aunque no con la asistencia multitudinaria de tiempos recientes. El contingente más beligerante que llegó a la capital del país fue el oaxaqueño. Y desde la tarde de ayer, de nueva cuenta la CNTE instaló un plantón en las proximidades de la Secretaría de Gobernación.
¿El objetivo de esa movilización? Piden abrogar la reforma educativa, reinstalar a profesores despedidos y liberar a presos políticos, demandas que López Obrador ha ofrecido cuando sea presidente de México.
Los maestros también demandan la entrega de plazas automáticas a los egresados de normales y, en el caso de Oaxaca, la anulación del decreto de transformación del IEEPO (Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca).
Pero la fuerza de movilización de la sección 22 del CNTE está mermada, a consecuencia de la aplicación de descuentos que ha hecho valer el IEEPO y la SEP a los docentes paristas, lo que ha derivado en la asistencia laboral en 92 por ciento de las 13 mil escuelas públicas de Oaxaca.
El domingo, el director general del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca Francisco Ángel Villarreal informó que 33 por ciento de las demandas del magisterio que son de competencia estatal en su pliego petitorio se ha resuelto; el resto de las peticiones corresponde responder a la federación y los órganos jurisdiccionales.
¿Entonces? ¿Quién y para qué movilizó a las huestes de la CNTE? ¿En busca de soluciones en tiempos electorales? Conste.

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