En esta pandemia vaya que ha cambiado nuestra cotidianeidad. Nos hemos tenido que adaptar a las nuevas circunstancias que tratamos de asimilar bajo la promesa distante de que las medidas de aislamiento serán temporales. Dejar de trabajar ha sido, para muchos, lo más difícil, pues no es fácil enfrentar una terrible disyuntiva: quedarse en casa y morir de hambre o salir a trabajar con el peligro de contraer el coronavirus (Covid-19).

El 16 de abril, durante la conferencia nocturna que ofrece el sector salud federal, el director general de promoción de la salud Ricardo Cortés Alcalá informó que Hidalgo es la entidad que menos ha reducido la movilidad por compras y entretenimiento. También reveló que los hidalguenses destacan porque siguen usando el transporte público y siguen saliendo a laborar.

Esos datos, explicó Cortés, fueron obtenidos gracias al servicio de ubicaciones que ofrece la empresa Google y que logra a través de los teléfonos celulares que utilizamos cada día con mayor frecuencia.

Los datos son reveladores: el reporte de movilidad comunitaria de Google indica que a nivel nacional la movilidad se ha reducido 66 por ciento tratándose de compras y entretenimiento. En contraste, Hidalgo solo ha logrado reducir ese indicador en 60 por ciento.

En el uso de estaciones de transporte, la actividad se ha reducido a nivel nacional en 63 puntos, mientras que Hidalgo solo ha conseguido 59 unidades.

Y en lo que respecta a lugares de trabajo, mientras en todo el país se ha reducido la movilidad 50 por ciento, Hidalgo también está debajo de ese rango con solo 45. Es decir, la mayoría, pese a la emergencia, tiene que salir a laborar.

¿A qué se debe que en Hidalgo la mayor parte de la población no haya respetado la jornada nacional de sana distancia? Una conjetura de botepronto sería decir que los hidalguenses son irresponsables y con poca conciencia social. Esto quizá empujó al tristemente célebre youtuber Chumel Torres a publicar un tuit en el que, palabras más palabras menos, llamó a que la República mexicana se deshiciera del estado de Hidalgo.

Aparte de la irresponsabilidad de enviar un mensaje que provoca segregación y estigmatiza a todo un estado, semejante a lo que haría un Donald Trump de República bananera, el texto revela que la mente de Torres no va más allá de sus narices, pues difícilmente sería capaz de hurgar qué hay atrás de esa aparente falta de irresponsabilidad.

Las cifras quizá puedan decirnos algo más. Resulta que Hidalgo es de los estados con más alta informalidad en todo el país. 962 mil 240 personas laboran en una fuente que no ofrece seguridad social ni estabilidad. Según información oficial del cuarto trimestre de 2019, en Hidalgo 75 por ciento de la población ocupada trabaja en la informalidad.

Las personas que se dedican a actividades informales viven al día. Si dejan de laborar no comen. En ese cajón se encuentran quienes tienen un puesto de tortas en la calle, el agricultor que no tiene seguridad social, la persona que hace actividades domésticas, o el freelance que hace trabajos a distintas empresas pero sin prestaciones.

Eso explicaría parcialmente por qué tantos hidalguenses andan en la calle. Una economía precaria, en la que pocos pueden mantenerse en casa sin quedarse sin ingresos, podría ser la razón de la aparente displicencia hidalguense.


¿Será capaz de ver eso Chumel?

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