Un tema de gran controversia en los últimos meses es el precio de la gasolina; si retrocedemos un poco en el tiempo topamos que en 1997 la gasolina denominada Nova desapareció dando paso a la hoy denominada gasolina Magna; en el sexenio de Ernesto Zedillo el costo inicial de la gasolina fue de 1.35 pesos y al final se posicionó en 5.27 pesos, en términos porcentuales el incremento fue de 290 por ciento. Posteriormente, durante el sexenio de Vicente Fox, gracias a los recursos excedentes derivados del boom petrolero, fue posible subsidiar el precio de las gasolinas, al inicio del sexenio el litro se cotizaba en 5.27 pesos y al final en 6.71, la economía mexicana en el sexenio de Fox gozó de un momento coyuntural, ya que los precios internacionales del petróleo se acrecentaron considerablemente propiciando un significativo crecimiento en los ingresos e impuestos petroleros, el precio del petróleo mexicano pasó de 18.61 dólares en 2001 a 53.04 dólares en 2006, a su vez, el costo promedio de producción pasó de 2.97 dólares en el 2000 y a 4.13 dólares en 2006.

En los primeros cuatro años del sexenio de Felipe Calderón, aún se obtuvieron ingresos petroleros extraordinarios, sin embargo, se instauró el impuesto especial sobre productos y servicios (IEPS), (Ley publicada el primero de diciembre de 2017), y se implementó una política de ajuste mensual del precio, el cual pasó de 6.74 a 10.72 pesos por litro entre la apertura y el término del sexenio; finalmente, en los primeros años del mandato de Enrique Peña Nieto, se mantuvo la política del desliz mensual, que fue desplazada por la determinación del precio de la gasolina en base a referencias internacionales, con lo cual, los movimientos en el tipo de cambio y en el precio internacional del petróleo tendrán un impacto directo sobre el precio de las gasolinas.

La respuesta a la interrogante que encabeza este escrito requiere considerar la existencia de diversos tipos de petróleo: súper ligeros, ligeros, medianos, pesados y extra pesados; nuestro Sistema Nacional de Refinación (SNR) tiene una infraestructura diseñada para el procesamiento de crudo ligero y la producción de ese tipo de crudo en México es insuficiente para cubrir la demanda nacional, la obtención promedio diaria de crudo de acuerdo a su grado de pureza en 2017 fue: 1049 miles de barriles de crudo pesado, 689 miles de barriles de crudo ligero y 210 miles de barriles de crudo súper ligero; consecuentemente para cubrir la demanda de gasolina el país necesita comprar al exterior.

Un breve análisis de la balanza comercial petrolera para 2017 muestra en primera instancia un saldo negativo, en promedio se exportaron diariamente mil 69 barriles de crudo Maya (pesado), 86 mil de barriles de crudo Istmo (ligero) y 19 mil de barriles de crudo Olmeca (súper ligero), el 68 por ciento de las exportaciones totales se destinaron a América, y el 11 por ciento a Europa; la importación promedio de barriles de gasolina por día ha sido: 505 mil barriles de 2016, 570 mil barriles en 2017 y 594 mil de barriles para el periodo enero-agosto 2018; el precio promedio de las exportaciones muestra gran inestabilidad en el tiempo, la evolución de precio en dólares por barril es: 85.48 en 2014, 43.12 en 2015, 35.65 en 2016, 46.76 en 2017 y 63.71 en el periodo enero-agosto 2018.

Los datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) muestran una tendencia creciente del consumo interno, acompañada de una caída de la producción, esta última impulsada por las características propias del petróleo mexicano, nuestro petróleo es muy pesado, por lo que la importación de crudo ligero (es el que se puede procesar en las refinerías mexicanas) y gasolinas es por ahora lo más viable.

La producción de Pemex lleva varios años con una tendencia negativa, lo cual obliga a destinar mayores recursos a la exploración y refinación del petróleo, es importante que la compañía aproveche los lapsos de precios internacionales de petróleo elevados para el fomento de la inversión en infraestructura; una buena noticia al respecto es que el 9 de octubre del presente año, Pemex notificó el descubrimiento de reservas petroleras en aguas someras del golfo de México, se prevé que con la inversión necesaria (10 millones de dólares aproximadamente) emprenderán la producción de crudo ligero en dos años, conteniendo la caída de la producción petrolera en México.

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