Porque eres mujer…

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Moisés Sánchez Limón

Candidatas? ¿Igualdad de género en cargos de elección popular? Bueno, si las facturas políticas lo permiten y el club de los elegidos lo permite.
Me cuenta una legisladora priista de la misoginia que impera en el gobierno y el partido del doble lenguaje. Cuando pretendió ser candidata a gobernadora, la respuesta desde la cúpula del poder político fue simple y ofensiva: “No, porque eres mujer”.
Luego, quien dijo esa frase, sabedor de que trascendería la negativa de sustancial misoginia, pretendió matizar y adujo que, en aquella entidad en la que la legisladora encabezaba los momios, el machismo la derrotaría de antemano. De antemano la derrotó el misógino selectivo, porque así es, porque ha dado pauta a la derrota femenina que ha debido retornar a sus espacios partidistas despojada de vergüenza pública.
Y, bueno, quien fue nominado en lugar de la legisladora y se hizo gobernador, ha dado tumbos y evidenciado inexperiencia, tanta que está en riesgo de que el PRI pierda ese bastión, precisamente ante quien expuso sus aspiraciones en la cúpula y recibió el portazo misógino.
Los tiempos han cambiado. Las plazas llenas no son factor de triunfo, el acarreo dejó de ser elemento para demostración de fuerza para convertirse en el petate del muerto; los estrategas políticos tendrán que hacer algo, tricolores y de otras pintas y siglas, en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, donde la politización del electorado es de tal magnitud que candidatos independientes tienen más posibilidades de ganar los comicios de junio entrante; de existir y nominarse, por supuesto, con la superación de las vallas que la ley les ha impuesto como un proceso de mentís democrático.
La legisladora de quien le cuento, ha mantenido su trabajo político sin caer en actos anticipados de campaña, factor que sus malquerientes utilizarán en cualquier momento, aunque ella se curó contra esas improntas y sencillamente recorre el estado en su tarea legislativa y se gasta los recursos que para el efecto le dispone el Congreso de la Unión. No hay prisas en su trabajo, mas enfrenta campañitas de desprestigio, encabezadas por sedicentes periodistas maiceados en la oficina del señor gobernador. En fin.
Viene a colación la historia de esta legisladora, frente a dos hechos ocurridos la semana que recién concluyó y que están salpicados de misoginia y cobro de facturas políticas contra dos mujeres cuya influencia en la política del México contemporáneo ha sido fundamental en el impulso, vea usted la paradoja, de quienes hoy ejercen el poder en el país.
Por un lado, un tribunal de alzada determinó que un juzgado de segunda instancia debe otorgar el amparo solicitado por la defensa de la maestra Elba Esther Gordillo Morales, para que desde su domicilio particular puedan seguir los procesos incoados en su contra.
Finalmente un magistrado se atrevió a dictar sentencia y atender una disposición legal que determina que un ciudadano debe purgar sentencia o ser procesado fuera de prisión, en un domicilio particular, cuando sea adulto mayor y su salud esté deteriorada.
Mire usted, sin el menor ánimo de incurrir en defensas oficiosas, a partir de la historia del uso del poder para el cobro de facturas políticas y desactivar al enemigo potencialmente peligroso, lo que ocurrió con la expresidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fue en ese contexto.
Si ella amenazó con movilizaciones del magisterio e incluso hacer públicos acuerdos con la cúpula política nacional, a quienes determinaron encarcelarla, se les pasó la mano, o de plano ignoraban de qué está hecha la maestra.
Y aguantó la prisión y debió asumir la deslealtad y traición de quienes se dijeron sus amigos y que la utilizaron para fines electorales. Pero la maestra fue, ha sido, de una pieza. Ha evitado hablar, ha privilegiado los acuerdos que suelen ser pactos de sangre. Y está a unos días de retornar a su departamento, el mejor sitio para efectos de la sentencia que le otorga el amparo definitivo para seguir los procesos en su contra fuera de la prisión.
¿Se hizo justicia? No, sencillamente se aplicó la ley, extemporánea y de evidente manufactura del verdugo que suele aparecer cada seis años para cobrar facturas.
Y, en el otro extremo, está Josefina Vázquez Mota, quien se inscribió como precandidata del PAN al gobierno del Estado de México. Quienes escucharon su mensaje en la sede albiazul de Naucalpan habrán pensado que iba dirigido al grupo en el poder, el de Atlacomulco.
Sin duda, ese es el poderoso contrincante al que Vázquez Mota refiere como al que no le teme. Mas la memoria refresca las perversas acciones del grupo de Felipe Calderón Hinojosa que hizo todo lo posible, con equipo humano y recursos económicos, vastos por supuesto, para evitar que, primero, ganará la nominación y, después, la elección presidencial en 2012.
En su registro como precandidata a la gubernatura del Estado de México, Vázquez Mota sostuvo que desafiará a los poderosos del Estado de México y que no les tiene miedo.
“No tengo miedo. Estoy lista y preparada para la contienda, para encabezar a todos aquellos que quieran un cambio profundo y sin riesgo”, planteó en ese escenario en el que va sin alianzas y, punto elemental con la mirada en retrospectiva, convocó a todas las corrientes panistas a unirse en torno a su candidatura, para vencer a los adversarios. ¿Misóginos? ¿Facturas? Digo.

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