A casi dos años de la actual administración municipal en la Bella Airosa, la ciudadanía sigue sin percibir cambios significativos, distintos, en relación al gobierno anterior; al contrario, acciones rechazadas por la gran mayoría de los pachuqueños fueron replicadas por la presidenta municipal, como es el caso de los parquímetros, colocados en algunas calles en contra de la voluntad de los vecinos y, en otras, metidos con calzador; al final lo que importa es el negocio y no los gobernados; igual sucede con la recolección de basura que no logran atender satisfactoriamente.
Las carencias en la ciudad se dejan ver al recorrer sus calles: baches por todos lados y basura acumulada, así como zonas oscuras, sin alumbrado público; pero si uno recorre las zonas donde se asientan las colonias populares debemos multiplicar por 100 la situación descrita: colonias sin calles pavimentadas, sin agua, sin drenaje, sin electrificación en las viviendas, sin alumbrado público en aquellas donde se cuenta con red eléctrica, etcétera. Y la respuesta de la presidenta municipal es como las que conocemos de la mayoría de los alcaldes: “no hay recursos”; que no tiene presupuesto para obra pública, es decir, que prácticamente todo lo que recibe el ayuntamiento lo eroga en gasto corriente: en salarios de todos los funcionarios y trabajadores, viáticos, papelería, etcétera. Pero para atender las necesidades prioritarias de sus gobernados no tienen. Pareciera que a la alcaldesa se le olvidaron sus promesas de campaña, de hacer de Pachuca un mejor lugar para vivir, un mejor lugar para todos, y también se le han olvidado cuáles son sus responsabilidades como gobernante de la ciudad capital y, peor aún, no honra su responsabilidad de contribuir para sacar de las condiciones de pobreza a los cerca de 100 mil pachuqueños (el 32.3 por ciento de la población) y mejorar los servicios públicos, porque si no, preguntémonos entonces, ¿para qué sirve o cuáles son las funciones de un presidente municipal?
Lo cierto es que hay una total indolencia para atender las carencias básicas de la población. Al respecto, los pachuqueños organizados en el Movimiento Antorchista, vecinos de más de 40 colonias, han venido solicitando servicios elementales para llevar una vida más humana y gozar, aunque sea un poco, de la riqueza nacional que producimos todos los mexicanos, mediante la obtención de una mejor vivienda, mejores servicios básicos, de salud, educación, etcétera. También olvidan los funcionarios municipales que una vida con un entorno más limpio, más satisfecha y de mayor cultura contribuye a tener una sociedad más armonizada y con menos delitos.
Y ahora, en tiempos electorales, una de las conductas que más irrita al ciudadano y, obviamente, también a los antorchistas es ver cómo todos los candidatos a un puesto de elección popular, sea a senador, a diputado federal o local, sufren una terrible metamorfosis: muchos de ellos, que ya ostentaron un cargo en la función pública y se condujeron con prepotencia y total insensibilidad ante las demandas ciudadanas, ahora son humildes ovejas solicitando el voto ciudadano y prometiendo, la mayoría de ellos, la solución a problemas que en su momento y con el poder que gozaban pudieron resolver.
Hoy en día vemos en todos los ámbitos de la vida social y política síntomas de su decadencia y uno de ellos, muy claro, es precisamente esa ceguera de muchos gobernantes que siguen considerando que despreciar, humillar y hasta maltratar al ciudadano común y corriente es casi su derecho; que atender sus demandas no es su obligación, sino, en última instancia un acto de voluntad y de “bondad” de su parte. Vivimos en una sociedad que lleva en sus entrañas la contradicción: el gobernante represor ahora debe mendigar el voto ciudadano; el pueblo mexicano siendo mayoría, no gobierna; gobiernan las minorías poderosas; los que más trabajan y producen la riqueza son quienes menos gozan de ella; la industria moderna y “las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano, provocan el hambre y el agotamiento del trabajador” y el desempleo. Y esa decadencia del sistema social que vivimos, y esas contradicciones que se nos presentan pueden resolverse si los mexicanos entendemos que en nosotros mismos está la solución, no en remedios mágicos ni en “iluminados” o mesías; está en la organización consciente de todos nosotros, en nuestra fuerza y unidad. Y esa fuerza y unidad pachuqueña se dejará ver el próximo martes 26 de junio por las calles de la capital del estado, exigiendo atención y solución a las justas demandas planteadas a la actual administración que encabeza la panista Yolanda Tellería Beltrán.

Comentarios