En México, es común el prejuicio que considera que los hombres al bailar se conviertan en “afeminados” por influencia del medio, esas ideas son “lamentables” y al contrario “la danza es un arte más propio del hombre que de la mujer. La figura masculina luce más bella en el baile, pues este es ante todo vigor físico y la mujer carece por naturaleza de él. Toda la fuerza que contiene en sí misma la danza encuentra su mejor expresión, la del auténtico arte, en el hombre. Por ejemplo, en la ejecución de las danzas rituales en México, cuya figura central es el varón, porque “la resistencia física es el elemento más importante”.

Cuando los hombres, a pesar de las críticas, optaban por la danza, era demasiado tarde, pues su edad ya no era propicia “para que suelten debidamente todos sus músculos y por ello casi siempre los aspirantes a bailarines viven prematuramente frustrados sus ambiciones”. Y la danza tiene carencia de varones. Sin embargo, la carrera de danza para los varones es de trabajo físico constante y de entrega.

Aunado a todos los estigmas que tiene en México el bailarín, son pocos los jóvenes “dispuestos a llevar la vida severa que se precisa para ser bailarín”. Esto tiene referencia a la visión de sacrificio que se tiene de la danza y la forma de vida que esta impone, difundida por los propios artistas. Algunos directores de algunas compañías (folclóricas, contemporáneas, de danza moderna, jazz, entre otras) han llegado a comentar: “Por machismo muy a la mexicana tenemos pocos bailarines de calidad en nuestras compañías”.

En México, el machismo impide que los varones se acerquen a la danza y lo consideran la principal causa de la carencia de estos: el ser bailarín es especialmente difícil para el hombre aquí en México. El hecho de serlo lleva a pensar en el hombre con desprecio y burla, cuando debería de ser todo lo contrario. Para evitar la oposición familiar, algunas compañías profesionales han propuesto buscar elementos en los orfanatos, donde de seguro hay grandes valores que no han sido descubiertos, lo que efectivamente fue llevado a cabo a finales de sexenio. Las burlas son parte de la vida cotidiana de los bailarines y para muestra de ello basta el comentario de un cronista en 1973 a raíz de la subida de precio de los cigarros, sin ninguna relación con la danza, por supuesto: “Los que vas a estar muy ofendidos son los bailarines del INBAL pues a los Delicados solo aumentaron 50 centavos. Y con eso no sacarán ni para pintarse la boquilla”. Esto refleja prejuicios muy asentados de la cultura y sociedad mexicanas, otras personas por su parte tratan de defender la condición de nuestro país en cuanto a su subdesarrollo alegando en lo referente a la “educación sexual”, los cuales consideran una barrera para los varones. “Basta que un muchacho se dedique al ballet para que se le empiece a juzgar con mala fe o ironías sobre su capacidad hormonal”.

Lo cierto es que el bailarín no es aceptado socialmente. En la mayoría de los casos, a la madre le da un ataque agudo de histeria cuando alguno de sus hijos declara que su vocación es ser bailarín Eso, sin contar con que el padre afirma que nunca lo permitirá y suspende la ayuda económica y con que los amigos en adelante le echarán miraditas maliciosas y lo tacharán de raro.

Los muchos prejuicios contra los bailarines debido al “tradicional machismo mexicano” y de los numerosos testimonios de los hombres en la danza por la discriminación que sufren hace que algunos bailarines y directores de compañías de danza opinen que el ser miembro de alguna compañía de danza o director de algún grupo dancístico es como uno de sus derechos humanos: “La libertad es necesaria para poder crear y expresar las más altas manifestaciones del espíritu, que solo se dan allí en donde el artista es respetado y considerado como un ser humano”.

Gloria Contreras, notable bailarina del siglo pasado cuya trayectoria dentro de la danza altamente reconocida en México y el mundo, afirmaba en 1972 acerca de los prejuicios que debían vencer sus compañeros. Para ella, “el poco interés de los hombres por la danza se debe al miedo a la homosexualidad”, olvidando que “la danza fue masculina en sus orígenes”.

México atraviesa por un sin número de problemas, tanto económicos, políticos y culturales. Aun así, México es un país con una gran diversidad cultural, tanto de música, bailes, artesanías, entre otros. Y destaca en el mundo por su gran diversidad cultural, desgraciadamente las autoridades encargadas de promover la cultura no liberan recursos económicos que apoyen a los bailarines y bailarinas quienes son los encargados de promover y rescatar nuestras tradiciones, hemos visto que los grupos de danza en nuestro país atraviesan por una serie de problemas tanto discriminatorios hacia los varones, como deserción de alumnos y directores que no quieren continuar con su trabajo pues no cuentan con el apoyo económico por parte de las autoridades correspondientes.

Comentarios