Ser elegida presidenta del jurado del Premio Nacional de Periodismo 2016 es un gran honor, un gran compromiso porque estoy representando a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, y una oportunidad para repartir apapachos periodísticos. Por eso desde esta tribuna les invito a consultar la convocatoria y participar. Pero, ¿por qué premiar a quienes llevan a cabo este oficio y profesión tan apasionante?
Sí, el periodismo es un oficio y una profesión, compromiso y denuncia, pasión y entrega, crítica e investigación, necedad por informar con objetividad, reconocimiento a la fuerza de la subjetividad de buena fe, enamorarse de la noticia y seguirla hasta la muerte, construir la realidad social a través del discurso. Tantas maneras de definirlo o etiquetarlo, pero quien ha sido periodista jamás dejará de serlo, por eso, la misma sociedad lo necesita, lo puede juzgar y condenar, pero también reconoce cuando es necesario premiarlo y aplaudirlo. Por eso, el Premio Nacional de Periodismo sigue latente en nuestro país.
¿Por qué premiarlos? Porque gracias a cada periodista palpamos y nos acercamos a nuestra propia realidad. Porque se arriesgan para que se conozca el dato del político corrupto o la voz olvidada de la gente del pueblo. Porque un grupo muy representativo ejerce este oficio profesional con valentía y entrega. Porque pese a los malos sueldos y las jornadas sin horario, siempre están en el lugar del hecho noticioso. Porque ante los desplantes de algunos poderosos, consiguen la declaración que nos pone en alerta contra los mafiosos. Porque ante la sencillez de un héroe anónimo, nos reconcilian con la vida. Porque el testimonio obtenido da un rostro humano a los feminicidios. Porque una casa blanca hace brillar la corrupción de un México herido. Por esto y más, es necesario premiarlos.
Pero, ¿quién debe juzgar la labor periodística? Durante un buen tiempo, para ser precisa desde 1976 hasta 1999, el gobierno se adjudicaba ese derecho. Esta situación poco a poco empezó a causar incomodidad y molestia. Resultaba muy cuestionable que el gobierno, al que muchos periodistas denunciaban, fuera juez y parte. Personas comprometidas con el gremio y la misma sociedad empezaron a insistir en la urgencia de ciudadanizar este premio, que de verdad se garantizara su independencia, autonomía y pluralidad.
Fue así como el 16 de octubre de 2001 surgió el Consejo para el Premio Nacional de Periodismo AC. Se propuso que estuviera conformado por diversos representantes de la sociedad, desde organizaciones independientes hasta universidades, periodistas de prestigio reconocido y académicos expertos en la materia. Será este consejo quien invite a las personalidades que de manera independiente y autónoma seleccionen a quienes merecen ser premiados. A partir de entonces, el Premio Nacional de Periodismo intenta y va logrando ser independiente, autónomo y plural. Y así, en los 17 años que este siglo XXI lleva, el esfuerzo y compromiso laten al compás del ritmo periodístico. Periodistas de México, esperamos sus trabajos.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.