El Presupuesto de Egresos para 2017 es 3 por ciento menor que el también recortado de 2016, y no representa una reactivación económica, por lo que está fallido el camino del crecimiento y, lo peor, también el de la mejoría social, de los más de 50 por ciento de mexicanos en pobreza, quienes ven perder sus pocos ingresos entre un mercado dominado por empresas trasnacionales, una inflación que repunta y una criminalidad que los asalta y violenta, al grado de morir en el intento de no dejarse quitar sus pertenecias, cuando el homicidio y la violación son ya parte del botín; la criminalidad es ya el pasto de la anarquía y de la corrupción, donde se quema nuestro llamado bono demográfico.
La Secretaría de Hacienda difunde que el presupuesto para 2017 llega a 4 billones 889 mil millones de pesos, con el cual se logrará el fortalecimiento económico y de las finanzas públicas; menciona que para alcanzar la consolidación fiscal se aplicó una reducción de 175 mil 849 millones de pesos respecto al de 2016, para no caer en mayor endeudamiento.
Sin embargo, la deuda sigue creciendo, misma que en marzo de 2016 llegó a 8 billones 784 mil 226 millones de pesos, equivalente al 47.6 por ciento del PIB, y para el 2017 representará 50.2 por ciento; o sea que con el presupuesto de 2017 no alcanzaríamos a pagar la deuda, gastamos más de lo que producimos y de lo que vendemos.
El PIB, que registra todo lo que produce nuestra economía, el Inegi reporta que entre 2013-2015 crecimos en promedio 2.09 por ciento y de enero a septiembre de este 2016 crecimos en 2.3 por ciento. Aquí es donde vienen las diferencias, ya que Antonio Meade de Hacienda declaró que 2016 cerrará con un crecimiento del PIB de entre 2.0 y 2.6 por ciento; mientras que Agustín Carstens del Banco de México anunció que para 2016 el crecimiento será de entre 1.8 y 2.3 por ciento.
Con ese crecimiento no generamos lo suficiente para pagar nuestra deuda, ni para disminuir la ingente y dolorosa pobreza, sobre todo porque sigue creciendo más rápido el empleo informal que el llamado formal, cuyas diferencias básicas son que el primero no garantiza ni continuidad ni cuenta con prestaciones sociales, y eso que no se contabiliza a todo el personal que se contrata por honorarios, quien ni tiene garantía de continuar, ni prestaciones sociales, como servicio médico; ¡ah! pero ahí está el Seguro popular, que tampoco es gratuito, pero sí de mala calidad.
Claro que necesitamos crecer, pero ello requiere incrementar la productividad y la competitividad, lo cual solo será posible cuando nuestra planta productiva logre la convergencia de factores como la investigación y el desarrollo tecnológico, y aplique prácticas innovadoras empresariales.
Otro factor importante es ampliar la cobertura con calidad en la educación básica y media básica; mediante escuelas que privilegien la creatividad y no la memorización ni la obediencia como conducta básica, si no que se desarrolle su pensamiento crítico, ético y de respeto al medio ambiente, fortaleciendo su capacidad natural de investigar mediante el uso del método científico.
Cómo va ser posible lograr esto si se recortó al Conacyt 9 mil millones de pesos, lo que seguramente impactará en menos becas y menos recursos para el programa de innovación que integra los fondos Innovapyme, Proinnova e Innovatec.
De 4 millones 59 mil 460 empresas encuestadas por Inegi-Enaproce, 99 por ciento son mipymes, siendo la mayoría las micro, puesto que representan 97 por ciento, de todas ellas solo 0.8 por ciento patenta. ¿Cómo es que esperamos crecer si están alejadas del desarrollo tecnológico, de la innovación y de la competitividad? Crecer ¿con qué? ¿De dónde?
El recorte en educación se verá reflejado en la reducción de recursos en 15 programas prioritarios, como el de fortalecimiento de calidad educativa en 5 por ciento, el de escuelas completas en 4.5 por ciento, el de investigación científica y desarrollo tecnológico en 1.7 por ciento, entre otros.
A pesar de que todas las instituciones de educación superior tienen programas de emprendedores y áreas de vinculación, la realidad es que no existe una articulación efectiva entre ellas y las mipymes; urgen universidades y académicos emprendedores, sino ¿cómo vamos a crecer?

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Responsable técnico del Observatorio Tecnológico de Hidalgo y profesor investigador de la UAEH en temas de gestión tecnológica e innovación. Imparte las materias de fundamentos de la metodología de investigación y la de creatividad e innovación empresarial.