El puente que se construyó con el pacto político a inicios de la gestión del presidente Peña Nieto se ha quebrado o ha quedado incompleto, en ese entonces el Ejecutivo federal gozaba de una aprobación superior a 50 por ciento; la gobernabilidad presenta fracturas agravadas por los desaciertos, el rezago tecnológico y educativo se profundiza, el modelo económico, fundamentado en la gran empresa trasnacional, no ha dado respuesta a las necesidades sociales, la desigualdad no solo persiste, sino que se agudiza al incrementarse la pobreza y la informalidad, en paralelo la criminalidad se ha empoderado a tal grado que las fuerzas del orden están, en muchos casos, bajos sus órdenes.
No olvidemos la compleja crisis económica mundial, su lento crecimiento frente al incremento de los precios de los alimentos y la caída de los precios de las materias primas así como el inevitable incremento de la tasa de interés en Estados Unidos.
En este enrarecido clima, con sensación de crisis económica y social, se presenta un Presupuesto de Egresos recortado para 2017; el factor que reactiva a la economía y al desarrollo es la inversión, por sus efectos multiplicadores, pero registra un comportamiento hacia la baja, dado que el índice de la inversión bruta fija muestra una caída de 0.7 por ciento en los últimos dos años, no obstante se observa en la propuesta para 2017 un ajuste de más de 84 mil millones de pesos, lo que limitará la creación de nuevos empleos y reducirá en las empresas su oportunidad de ser más productivas; sobre todo si también se recorta 1.7 por ciento el presupuesto para investigación científica y desarrollo tecnológico, como una disminución de 12.3 por ciento a educación, lo que pondrá en riesgo la existencia de 15 programas prioritarios por la falta de recursos.
Siendo la inversión, la ciencia, la tecnología y la educación los factores estratégicos del crecimiento y del desarrollo, difícilmente el PIB llegará a 3 por ciento para 2017, siendo muy probable que ese crecimiento se ajuste hacia la baja en los primeros meses del próximo año.
A la Sagarpa se le redujo su presupuesto en 29.1 por ciento, impactando negativamente el apoyo a pequeños productores en un 46.7 por ciento; si a eso le agregamos que fiscalmente no se apoya a las pequeñas empresas, a pesar de que la estructura productiva nacional son pequeños productores los cuales generan más de 70 por ciento del empleo, en tal virtud, no podrán desarrollar sus capacidades tecnológicas ni organizacionales para enfrentarse a las grandes empresas que son las que dominan los mercados y las que más patentan.
Por lo que nuestra economía, si crece, será en los sectores dominados por las grandes empresas, vinculadas a cadenas tecnológicas y de mercado a nivel internacional, empresas que constantemente están innovando, mientras que nuestras Mipymes manufactureras y agrícolas carecen del desarrollo de prácticas empresariales innovadoras, por estar desarticuladas de las instituciones educativas y de los centros de investigación.
Si de por sí los medicamentos, aún los genéricos, no dejan de subir de precio, en materia de salud, la disminución para 2017 es por mil 200 millones de pesos, lo que impactará negativamente a 13 programas prioritarios, la atención a infantes y a las personas adultas mayores se verá sensiblemente reducida.
En suma, el Presupuesto de Egresos para 2017, con un ajuste de 239 mil 700 millones de pesos, representa el recorte más alto en lo que va del sexenio, y lo que nos falta. Ah, pero eso sí, el propio presidente Peña Nieto incrementó su salario como al poder Legislativo, senadores, diputados y Auditoría Superior de la federación se les incrementó su presupuesto para 2017 en 9.6 por ciento.
Con una deuda que ya llegó al peligroso 52 por ciento del PIB, ¿qué se hizo con esos financiamientos? Con la anunciada liberación del precio de la gasolina en 2017, con un peso devaluado, pudiendo llegar a 20 pesos por dólar; nos presentan un presupuesto recortado, con el propósito de lograr un superávit primario de 0.4 por ciento. Aunque el nuevo secretario de Hacienda Antonio Meade lo llame razonable y de aliento a la economía, solo generará más rezago y pobreza, y por ende, desapego de la sociedad del gobierno, ¿no lo cree usted?

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