Después de intensos debates se aprobó el Presupuesto de Egresos 2020. Para la función gubernamental es la herramienta de política más importante para hacer realidad el modelo económico, al cual Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lo ha llamado “economía moral”.

Julio Boltvinik menciona que fue EP Thompson quien acuñó el concepto aplicándolo al señalar la inmoralidad de lucrar con base en las necesidades de la gente, posteriormente lo usó para referirse a las confrontaciones en los mercados sobre los derechos al acceso de los alimentos básicos, sobre todo en tiempos de escasez.

Para José Luis Coraggio, el bienestar de la sociedad no puede seguir dejándose al libre juego de las fuerzas asimétricas del mercado, so pena de profundizar la desigualdad hasta la distopía social.

Lo humano no existe fuera de lo natural, sin vida no hay sociedad, la acción humana ha demostrado que puede acabar con la vida en el planeta, la reproducción de la vida es determinante en última instancia de lo social, y según Coraggio, eso fundamenta la generación de la economía social, que pone a las personas y a su trabajo en el centro del sistema económico, otorgando a los mercados un papel instrumental al servicio del bienestar colectivo y a la reproducción de la vida en el planeta.

El punto de inflexión al que han llegado la ciencia y la tecnología ha propiciado que la economía adquiera una nueva dimensión, como resultado de la suma sinérgica del conocimiento como generador de valor, dada su capacidad transformadora y condición de mercancía como propiedad intelectual, dimensionando al capital intelectual como una categoría analítica del sistema económico.

El neoliberalismo, fase superior del capitalismo, en aras de la búsqueda insaciable de altas tasas de rentabilidad financiera, vía la generación de desechos a través de mercancías, antes que bienes satisfactores, aplicando un modelo económico lineal con mercados ferozmente competitivos que no toman en cuenta los efectos secundarios, como la pérdida de la biodiversidad, el cambio climático y mucho menos la desigualdad social.

La Fundación Ellen MacArthur vaticina que “si no cambiamos urgentemente nuestras formas de vida, ponemos en peligro la vida misma”, por ello plantea la “economía circular” como un modelo económico basado en diseñar, fabricar, usar y reutilizar productos y servicios para garantizar su permanencia dentro de la economía durante el mayor tiempo posible, mientras se minimiza el daño ambiental; de hecho, implica el uso inteligente de recursos y modelos de mercado que no dependan de la extracción de recursos naturales; un gran campo sin explotar para la innovación de un nuevo modelo de crecimiento.

Me pregunto si este poderoso instrumento de política económica, que es el primer presupuesto de la 4T basado en su modelo de economía moral, tiene contemplado los conceptos descritos… creo que no.

Del presupuesto aprobado, que fue de 6 billones 96 mil 335 millones de pesos, el 78 por ciento, o sea, 4 billones 395 mil 191 millones, son para proveer bienes y servicios a la población, de los cuales se destina al gasto social el 63.64 por ciento, que hace la gran diferencia con los gobiernos que le antecedieron en tres décadas; se esperan impactos positivos en la desigualdad y disminución de la pobreza.

Los recortes a organismos autónomos, entre ellos al Instituto Nacional Electoral (INE), levantaron protestas, aunque también recortaron presupuesto a siete secretarías de Estado, delineando la política económica; sin embargo, en materia de ciencia y tecnología, si bien no registró recortes, la asignación es insuficiente dado que el presupuesto para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) solo creció 3.6 por ciento, destinándose a centros de investigación tan solo 6 mil millones de pesos; agréguele usted 5 mil 389 millones para el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), estos más de 11 mil millones de pesos representan apenas el 0.06 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Pero suma 98 mil 316 millones de pesos lo destinado a ciencia, tecnología e innovación, lo que representa el 0.5 por ciento del PIB nacional, la generación de patentes por parte de nacionales no supera el 10 por ciento, por lo que seguirán siendo los extranjeros los que más patenten, digamos entre el 80 y 95 por ciento, con todo respeto, pero en investigación no hay avances. ¿No lo cree usted?

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