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Pretensiones señoriales (Primera parte)

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La autonomía universitaria permite al profesorado de la UAEH realizar investigaciones que contribuyen al desarrollo nacional, estatal y regional de los sectores, tanto público como privado

Francisco Jiménez Abollado y Verenice Ramírez Calva, profesores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), comparten y cultivan líneas de investigación en tópicos históricos, con el objetivo de transmitir los resultados de sus acuciosos trabajos con sus pares de cuerpos académicos, con sus alumnos y con la comunidad social y científica; ambos dan a conocer un trabajo común a través del sello editorial de la máxima casa de estudios de la entidad con el libro Pretensiones señoriales, del cual daremos cuenta en dos entregas dominicales.
A saber de los investigadores universitarios, la nobleza indígena durante el periodo virreinal no fue un estamento o grupo uniforme. Mientras una parte de la misma gozó de un reconocimiento y una posición relevante en el mundo novohispano, e incluso del castellano, otros al contrario vivieron modestamente, conservando como única fortuna el recuerdo de sus pasadas grandezas, a las que también, sin duda, se abrigaba el primer sector reseñado.

Ramírez Calva y Jiménez Abollado, después de una serie de lecturas y consultas, coinciden en que los conquistadores identificaron desde un principio a aquellos gobernantes o señores naturales que tenían sometidos extensos territorios y a otros súbditos que eran caciques o principales de jurisdicciones territoriales más pequeñas. En ese estatus concurrieron, por ejemplo, el huey tlatoani Moctezuma II y sus descendientes directos que, para fray Bartolomé de las Casas, como subraya Miguel Luque, fueron “tan príncipes e infantes como los de Castilla”.
Entonces, resulta lógico entender que, consumada la integración de los territorios mesoamericanos a la Corona hispánica, esta, además de premiar a los conquistadores y primeros pobladores con encomiendas, prebendas políticas y económicas, tuviese en cuenta la actuación relevante de la nobleza indígena en ese cometido. A pesar de las dudas que en ciertos sectores castellanos planteaban los derechos de los señores naturales y sus descendientes, las opiniones de algunos tratadistas y religiosos, como el propio fray Bartolomé de las Casas, conocedores directos de la nueva realidad en las Indias y del papel que en ella jugaron los nobles indígenas, fueron decisivas para que la Corona reconociera sus derechos en 1557. Esto equivalía a que por diversas leyes se equipararan los descendientes de los nobles indígenas a los hidalgos castellanos y sus preeminencias, que pudieran recibir escudos de armas o que algunos de estos nobles indígenas y sus herederos pudiesen ingresar en alguna de las órdenes militares.

Los nobles indígenas no permanecieron silentes e inactivos una vez consumada la incorporación de las tierras americanas a la Corona española. Junto a los citados reconocimientos otorgados por la Corona, muchos nobles iniciaron, como recupera en su investigación Emma Pérez Rocha, “una serie de tareas encaminadas a restablecer determinados derechos señoriales”. Entre ellas habría que destacar la aspiración por recuperar el dominio sobre las tierras que habían pertenecido a sus antepasados, además del tributo y el servicio personal de los lugares donde esos fueron señores, y preservar su rol de señores naturales. Es más, justificaron sus peticiones arguyendo, además de su nobleza y descendencia de los antiguos gobernantes prehispánicos, sus actuaciones en la ayuda prestada en la conquista y la expansión españolas, su conversión al cristianismo, sus papeles como gobernantes y caciques de sus pueblos después de la conquista y, finalmente, sus estados de pobreza. Estas primeras manifestaciones de la nobleza indígena, sistematizadas a través de diferentes documentos y testimonios dirigidos a la Corona y sus diferentes órganos institucionales (Consejo de Indias, Real Audiencia de México) valieron a algunos de sus componentes la integración de lleno a la naciente sociedad novohispana. La intención de las peticiones, sin duda, era acreditar sus derechos ancestrales, que iban unidos a esas justificaciones.
Hasta mediados del siglo XX, los estudios sobre la nobleza indígena en el virreinato novohispano habían sido relegados por la mayor parte de los investigadores del campo americanista, a pesar de su interés e importancia para la comprensión y el análisis de muchos acontecimientos históricos, especialmente durante el periodo de contacto y consolidación del dominio hispánico durante el siglo XVI. Fue a partir de la década de 1960, como subraya Margarita Menegus, cuando empezaron a aparecer con mayor asiduidad diversas publicaciones centradas en la nobleza indígena de la Nueva España desde diferentes planteamientos.
El estudio de la nobleza indígena en el periodo virreinal ha sido abordado en diferentes regiones de Nueva España, especialmente en Puebla y Oaxaca, más que en otras. La figura de don Pedro Moctezuma Tlacahuepantzintzin, hijo del tlatoani Moctezuma II, que le sobrevivió hasta el inicio de la séptima década del siglo XVI, nos hizo mover el interés hacia la región de Tula, al norte del Valle de México. Esta es una zona donde se han echado en falta estudios sistemáticos de su nobleza y principales indígenas, especialmente desde el periodo previo al contacto con el mundo europeo. Los antecedentes tulenses de la madre de don Pedro, doña María Miahuasuchitl, su papel como gobernador en Tula, la pugna jurídica durante decenios con otros principales de Tula por el control de tierras que consideraba de su patrimonio, así como la posterior vinculación de estas al mayorazgo que instituyó en 1569, hicieron de ese territorio el eje de su operar como hijo de Moctezuma II. Estudiar la figura de don Pedro de Moctezuma y sus descendientes gracias a la amplia, y también dispersa, documentación histórica existente sobre ellos en acervos documentales mexicanos y europeos, nos permitirá conocer las polémicas y enredadas relaciones intra y extraelitarias en esta región, así como los nexos con la Corona hispánica y las autoridades virreinales.

Con la publicación Pretensiones señoriales busca desarrollarse una línea de trabajo en torno a la figura de don Pedro Moctezuma Tlacahuepantzintzin y sus herederos hasta el fin del periodo novohispano. Los autores mencionan que “previo a este trabajo hemos desarrollado y elaborado diferentes estudios centrados en don Pedro Moctezuma y sus primeros descendientes, que sirvieron para abrirnos paso en el maremágnum documental existente sobre este personaje y su familia en archivos mexicanos y españoles”.
En estas merecidas vacaciones recordemos que leer y saber leer es lo único que nos puede llevar a ser mejores como individuos y como sociedad.
La publicación puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: editor@uaeh.edu.mx.

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