Primavera 2011

857
futbol americano

Josué Ledesma*

Ese día estaba frente a un montón de cabrones leñeros que deseaban jugar futbol americano. El primer entrenamiento terminó con la exhibición de la entonces juvenil y juvenil AA de los Oseznos de Hidalgo. Por alguna razón, nadie quería perderse el momento. Aquel fin de semana escribimos un renglón de historia, pero eso fue lo menos importante de todo.

Tiempo después, iniciados los entrenamientos para ingresar a la Liga OFAEH Colegial, categoría intermedia, el sueño de usar casco y shoulders en la Vázquez Raña en un día soleado, seco, sobre un campo abandonado a la suerte del clima, vivos por algo más que viento. El sueño parecía cumplirse. Ese primer juego en casa fue magnífico.

La semana anterior viajamos a Tlaxcala y conectamos un inside-zone desde nuestra 40 que se coronó como el primer touchdown del entonces nuevo equipo de la universidad estatal. Pasaron más de 20 años para que después de los Atlantes se pudiera jugar cuando el Sol anunciaba su crepúsculo.

Después de 10 años, espero que pueda presumir el drive que nos llevó a ser respetados como uno de los conjuntos más aguerridos del torneo. Sin duda, esto es herencia de los años de experiencia que nuestros jugadores más veteranos traían de sus respectivas escuelas. Aunque se unificó el talento del estado, nadie olvidaba el color de sus pieles.

Algunos traían en el back las estampas de sus equipos de procedencia o imponían los cantos propios del oscuro mirar del oso y el mamífero letal de largos cuernos. El drive comenzó un lunes por la tarde. Se me encomendó pensar en algunas jugadas que nos dieran el triunfo. Nuestro equipo se encontraba desbalanceado para aquel partido, el juego terrestre era arcaico, bestial, un mazo.

Recordé al maestro Rodero, mejor dicho, su famoso wishbone. Procuré formaciones cerradas, bloqueos cortos, ritmo, engaños y un solo pase profundo. Cuando estudiaba el planteamiento aéreo del entonces head coach de Burros Blancos Ernesto Alfaro sabía que nuestro equipo contaba con los elementos para desarrollar un juego aéreo y así pasar de spread-option a formaciones profesionales mediante el uso de jugadas toss, outside zone y options –con el tiempo esas jugadas se convertirían en mis favoritas–, a pases cortos como slants, stops, flats o post en diversos frentes, como lo aprendí de La Leyenda.

La primera jugada era una 02 de huevos. Wishbone derecha-02. Che solo tenía que bajar bien el balón para que alguno de nuestros martillos arrastrara al cada vez más cansado dinosaurio de la defensa veracruzana. La segunda jugada tenía por objetivo hacer pedazos a las alas defensivas –que eran dos vatos altos, fuertes, rápidos– con dobles poderes, fuego cruzado en la línea y un suicida detrás sin miedo a perder el juicio. Poderes.

Tercera y largo o tercera y corto daban entrada a las jugadas abiertas, para que la línea –que dobleteaba–, descansara un poco boxeando en contain, en tanto que Che sacudía el nervio e iba calibrando a sus receptores. Lo recuerdo como el QB más puñetas de su edad, pero con el potencial para sembrar un pase de 65 yardas con la facilidad que implica volar.

Disfrazamos jugadas para desorientar a los chingados end´s y amenazamos constantemente el backfield. En una de esas sacamos la tercera jugada, una reversible que jamás dio más de tres yardas, de las yardas útiles. Si podíamos convertir aplicando estos principios, hacíamos un análisis muy práctico de la zona del campo en la que estábamos metidos. Así, de estar cerca del medio campo, mandaba el pase recto en cualquier formación, buscando sorprender a la 52 que en tercera se convertía en 44 con disparos de externos o end´s.

Nuestra defensa sucumbió a un pase, solo eso. Debíamos anotar, no había cuarta jugada cerca de las 2 pm. El Sol y la humedad doblegaron a quienes todo el staff respetaba. Teníamos a los dos mejores LB´s centrales de Hidalgo, sin aire, sosteniendo el esfuerzo defensivo con la paciencia de los sabios frente a los abuelos.

Una y 10. 15 yardas para nosotros en una carrera. Una y 10. Cinco yardas para nosotros en una carrera. Una y 10. 10 yardas para nosotros en una carrera. Una y goal, tres tardas para anotar. Sacamos un Frankenstein al que llamé monster, pudo llamarse martillo.

Con poco tiempo, a escasas yardas, el chingado silbato sonó y perdimos 6-0.

Sepan que hicieron historia, cabrones. A veces cuando ganas, pierdes, y cuando pierdes, ganas. Fuerte abrazo, a todos.

Felices 10 años a las Garzas FBA UAEH.

EL ESCRITOR

Nació en 1987. Es psicólogo, docente y escritor. Ha publicado Cenicero (Malavida Editorial, 2017). Sus colaboraciones literarias pueden ser encontradas en la revista Los Bastardos de la Uva (abril, 2013); la compilación de poesía Señales para quien está de paso (Malavida Editorial, 2017); “Maldito vicio” del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo; en la revista electrónica Casa Rosa: Hospedaje Cultural y Círculo de Poesía (agosto, 2018). Además, es fundador del Circuito: Intervención y Arte, así como becario de Interfaz ISSSTE | Atemporalidades, anacronismos y emergencias (junio, 2018). Ha cursado talleres de poesía, creación transdisciplinar, spoken word y creación literaria con Mario Bojórquez, Rocío Cerón, Diego José, Jorge Contreras, Cynthia Franco, Jorge Daniel Cabrera Martínez el Ene, Alfonso Valencia y Danhia Montes. Tomó el diplomado en creación literaria del INBAL en el Centro de las Artes de Hidalgo (2018).

Comentarios