Hoy no nos parece extraño, pero quizá en un futuro no muy lejano acciones como pedir bolsas, envases de unicel o agua embotellada serán vistas como un acto casi cavernario. Hoy son minoría quienes van al supermercado con su bolsa de tela o que reciclan una bolsa para ir por el pan a la tienda de la esquina, pero cuando la crisis ecológica genere daños cada vez mayores a nuestro entorno inmediato, entonces sí, quizá, despertemos y racionemos su uso. Mientras tanto, el camino a convertirnos en una sociedad sustentable empieza con pequeñas acciones. Por eso, es loable la iniciativa del diputado morenista por el distrito de Zimapán, Víctor Guerrero Trejo, quien llevó al Congreso local una propuesta para reducir y posteriormente eliminar el uso de bolsas y botellas de plástico, popotes y productos de unicel en Hidalgo. Lo anterior, pues en México, según el propio legislador, la tercera parte de los residuos sólidos urbanos son envases de PET. Este porcentaje, lo sabemos, puede reducirse sustancialmente si tomamos las medidas adecuadas para eliminar su uso. Es más, ya lo sabemos hacer. Si usted lector tiene cierta edad, recordará que en otros tiempos ir a la tienda de la esquina a comprar refrescos implicaba llevar envases retornables. Tampoco había miles de bolsas de plástico como ahora. No era común ir a un restaurante y recibir un envase de unicel al momento de pedir sus alimentos para llevar. La forma en que vivimos en esta mitad del siglo XXI tiene un alto costo para el planeta Tierra, así que en nuestras manos está dejar de producir millones de toneladas de plásticos al medio ambiente y construir un futuro viable para nuestra propia raza. De filón. Hasta el cierre de esta edición, pobladores de la localidad El Maye, en Ixmiquilpan, mantenían retenidos a un hombre y una mujer, quienes eran sospechosos de estar involucrados en el robo de vehículos. Y ni protocolos ni grupos de reacción rápida habían llegado para resolver esa situación de riesgo.

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