Cuántas cosas se han escrito sobre el desenlace, el dedo final, el día que llega siempre; uno trataría de ser o hacer algo distinto y muy valioso, incluso, por qué no, hasta épico. Al final no puedo expresar mi dolor de otra forma más que con la que lo haría otro ser humano, cualquiera, un ser de los de a pie.

Pero antes citaré un poema del escritor español Pedro Garfias, quien escribe sobre ello y el dolor en general y como quedamos al final, y cito:

Por el aroma roto de un recuerdo,
como por un incienso mutilado,
brotas de la memoria en que me pierdo,
cristal sin luz, metal acongojado.
Contigo traes el llanto de la encina
y la cinta sin mácula del hielo.
Contigo el ronco viento de la esquina
y el tierno y largo jadear del suelo.
Contigo traes, a tu costado atado,
el mar de ancho pulmón y duro acento,
y a la húmeda sombra del costado
el río soñador y soñoliento.
La brisa que fue ala sollozante,
el cielo que fue verde praderío,
el trabajado lirio de diamante
y la oliva viajera por el río;
el toro inmóvil, la veloz espiga
contigo traes, de mi memoria brotan
y en un dulce atropello sin fatiga
por la corriente de mis hombros flotan.
Dejadme a mí, dejadme a la ventura
andar, llorar sin voz, mirar en vano
hasta caer sobre la tierra oscura
con la frente en el cuenco de mi mano.

Les comento un muy corto, pero sincero sentir, en medio del dolor y el silencio por el fallecimiento de don Moisés Augusto Solis y Ferreyro (padre de mi esposa), pero que me parece real.

Escuchamos, atención préstamos, ¿estamos?
Hemos vuelto o estamos apenas comenzando, ¿no será?
Por qué el silencio, hasta cuándo el fruto maduro, ¿o es que no hay árbol?
No vamos por ir, llegamos porque estuvimos, pero nunca antes ni después.

El ruido de la espiga y el viento, el otoño, lo seco, la carne, la boca, un rayo, lo eterno, efímero, aladas mariposas no dejen de volar, que ya las abejas se han cansado.

A mí me dijeron que no dejara de amar, porque levantan el telón, la obra no ha comenzado, ¿comprenden?

Esto se siente, se hace, se transmite y se sufre, cuando sufre a quien más amas, se sufre doblemente. Es todo.

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