Hasta nuestros días, el Internet sigue siendo un espacio virtual al que muchos se han acostumbrado y podríamos incluso decir que adoran, mientras que otros le tienen pavor. De acuerdo con la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación en los Hogares del Inegi, hay 74.

3 millones de usuarios de Internet en México, alrededor de un 62 por ciento de la población, sin embargo, ni la mitad de esos internautas realiza pagos o compras por ese medio. Así que usuarios o no, no forzosamente confiamos en ese ciberespacio.

La privacidad en los medios digitales ha sido un tema debatido constantemente, por ejemplo, qué tan segura está nuestra información en ese canal. Todos los espacios virtuales a los que accedemos de mínimo nos piden nuestro nombre y algún correo electrónico como medio de contacto o incluso de acceso. Los usuarios más acostumbrados a estar navegando y accediendo a distintos servicios virtuales ya hacen ese tipo de operación sin cuestionarse mucho por qué se les pide dicha información, mientras que los más precavidos dejan de acceder a muchos espacios con tal de no dar sus datos.

Las redes sociales, sin embargo, han sido muy aceptadas por los usuarios de Internet, siendo, incluso, una de las principales actividades que realizamos en este medio. Pensamos que al tener solo a conocidos dados de alta en nuestros perfiles no corremos ningún riesgo, sin embargo, la exhibición de lo privado en lo público tiene un efecto que para algunos ha sido negativo.

Si bien, las redes sociales de Internet no son espacios totalmente públicos, si son abiertos a nuestros contactos, así como a perfiles comerciales. La mayor y más reciente polémica en ese sentido se dio en marzo de 2018, cuando la empresa de Facebook fue acusada de filtrar la información de 50 millones de usuarios en Estados Unidos de América para la consultora Cambridge Analytica, quienes manejaban la campaña presidencial de Donald Trump.

¿Cómo lograron esa colección de datos? Fácil. Los mismos usuarios aceptaron las condiciones de uso de una aplicación creada por dicha consultora con la que permitieron el acceso a sus cuentas de Facebook. Estamos tan acostumbrados a seleccionar la casilla de “Acepto los términos y condiciones” de cualquier aplicación por la flojera de leer lo que nos piden, tal cual siempre se ha cuestionado de cualquier otro contrato “¿Leíste las letras chiquitas?”
Pero la realidad es que nuestra información no solo está en manos de grandes empresas, cualquiera de nuestros contactos puede acceder a datos de nuestra vida cotidiana que podrían usarse en nuestra contra. Hay cientos de usuarios que comparten cada minuto de su vida, dónde están, qué hacen, con quién están, cuáles son su planes, entre mucha más información que va no solo de manera escrita si no también gráfica.

Nuestra vida privada queda expuesta en los espacios virtuales muy fácilmente. Con todo eso no estoy diciendo que debamos eliminar nuestras cuentas virtuales, si no que debemos tomar las precauciones pertinentes.

Por ejemplo, leamos qué permisos estamos otorgando a cada una de nuestras aplicaciones, ya sean del celular, de la computadora o de las redes sociales. Debemos también cuidar lo que publicamos, no es necesario usar todas las opciones que nos da el espacio virtual, es decir, no es forzoso poner nuestra ubicación o hacer una fotografía detallada del espacio o situación en la que nos encontramos, tampoco la redacción debe llevar todas las indicaciones de lo que estamos haciendo.

Sobre compras en línea o uso de páginas financieras, siempre debemos cuidar que el navegador este en una página https, esa “s” es señal de seguridad, así como que en el navegador se muestre un candadito. Por otro lado, no hagas ese tipo de movimientos financieros desde computadoras públicas o de renta, siempre hazlo desde una computadora de tu confianza.

Por último, usemos las opciones que los propios programas o equipos tecnológicos nos dan para poner seguros o candados a nuestra información. Actualmente, para tratar de mejorar su imagen tras ese hecho de Cambridge Analytica, Facebook ha lanzado Off-Facebook Activity, con la que proveen a los usuarios de una sola pantalla en la que se puede tener control de las aplicaciones y servicios que en algún momento se han autorizado y que están explotando nuestros datos, así podremos retirar dicha autorización sin salir de la app de Facebook.

El Internet no es un medio para temer, pero sí tenemos que estar atentos de qué actividades realizamos en él y cuales autorizamos, pues todos los espacios están hoy en día diseñados para guardar nuestras preferencias de uso y con ello generar publicidad mucho más dirigida. No huyamos del medio, mejor usémoslo con cuidado y aprendamos a navegar en él.

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