Problemas emergentes de la psicología

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Los padecimientos relacionados con nuevos agentes, así como enfermedades con factores causales ya conocidos, pero que recientemente han adquirido carácter epidémico, se convierten en amenaza y ocurren en regiones en las que antes no existían. Las enfermedades remergentes incluyen padecimientos antes conocidos, controlados o tratados eficazmente y cuya frecuencia y/o mortalidad se encuentra en la actualidad en constante aumento.
Ahora bien, en el mundo ha tenido lugar la emergencia o reemergencia de diversos eventos psicosociales, con determinados niveles de aparición, y que ahora se muestran con incidencias cada vez más altas convirtiéndose En problemas de primera magnitud, en todo el mundo. Esos problemas se conceptualizan desde la salud mental como toda situación y/o condición, que debido a su naturaleza vulneran e inciden en daños personales, familiares, grupales o sociales; que además interactúan con indicadores de pobreza, bajos niveles educativos, inseguridad, baja calidad de vida, entre otros. Como producto de esos problemas se desencadena una cascada de efectos e impacto en otras problemáticas.
Lo antes señalado conlleva en la actualidad a redefinir los problemas a los que se enfrenta un psicólogo(a), que si bien tienen relación con áreas tradicionales de la psicología: la educativa, la clínica, la social y la laboral, como fenómenos, tienen un carácter de novedad, ya que implican una nueva dinámica social con nuevos elementos, y que para la psicología representan una reformulación de su quehacer.
En ese sentido, son muy numerosos y diversos los retos a los que hoy se enfrenta la psicología, que van desde el adecuado ordenamiento de los trastornos psíquicos y el ensamblaje y articulación de los síntomas en las actuales nosologías, hasta las nuevas psicopatologías emergentes que aún no han encontrado necesariamente acomodo en el ámbito de esos padecimientos.
Por ejemplo, las nuevas adicciones como a la telefonía móvil, al Internet, o problemas asociados con el fracaso escolar, el síndrome de alcoholismo fetal, el acoso escolar, los profesores quemados (el estrés y la desmotivación docente es un problema cada vez más común entre el profesorado: baja autoestima, sobrecarga de trabajo, agotamiento emocional y dificultades para hacer frente a alumnos conflictivos, desinteresados, rebeldes), psicopatología del migrante (y que tiene asociación con la adaptación al nuevo país y la aculturación), la soledad, la dismorfia corporal (preocupación obsesiva de un individuo por la idea de que su cuerpo es demasiado pequeño o insuficientemente delgado o musculoso, cuando en realidad la persona que padece esa forma del trastorno posee un cuerpo de aspecto normal o incluso muy corpulento), la nomofobia (miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil), la egolatría (por ejemplo, considerar la propensión a tomarse selfies, como acto de vanidad que indica narcisismo o bien, falta de autoestima que se traduce en necesidad de autoafirmación y construcción de identidad. Siendo las personas jóvenes quienes con mayor frecuencia buscan la aceptación de las personas mediante redes sociales, de modo que el publicar selfies puede ser contraproducente si no se recibe la retroalimentación esperada, dañando así la propia autoestima), observar la violencia como actos “normalizados”, entre otros. Los nuevos trastornos emergen e invaden diversos segmentos del comportamiento humano, de forma “innovadora”.
Es importante destacar que ante la complejidad de algunos de los problemas emergentes de la psicología, el nivel de intervenciones implica un cabal conocimiento sintomatológico de las diversas problemáticas, incluyendo la identificación de sus causas y efectos; además de que obliga a abordajes multidisciplinares, que relacionan distintas profesiones y reagrupan saberes de los equipos de salud, que brinden miradas integrales, que garanticen, a la luz de la evidencia científica, el éxito en cuanto a intervenciones en diferentes niveles: promoción de la salud, prevención de la enfermedad e inclusive rehabilitación; poniendo especial atención en demostrar consistentemente que las intervenciones proveen cambios duraderos y beneficios significativos para la salud integral.
El abordaje de los problemas emergentes implica un cambio en los enfoques teóricos tradicionales vigentes, hacia la inclusión de otros “nuevos” factores. En cuanto a la atención de esos campos, se deberá tomar en cuenta la participación activa, intentar elaborar y asimilar un lenguaje común, desarrollar mecanismos de integración disciplinar, incluir métodos múltiples para modificar los factores que influyen y determinan cada problemática. Además, considerar igualmente relevante que, las contribuciones empíricas para el conocimiento e incidencia en las problemáticas de emergencia en psicología incluyan métodos analíticos y estadísticos avanzados, de amplio espectro y calidad que proporcionen confianza en los hallazgos presentados en la literatura científica. Todos los aspectos anteriores en un marco de vigilancia ética en cada uno de los procesos.
Queda abierta la invitación a continuar compilando información, principalmente en la práctica de la psicología, en cuanto a la identificación de problemas emergentes, modificación y/o atenuación, o eliminación en el mejor de los casos; así como para el fortalecimiento de la profesionalización y el favorecimiento de la generación de políticas públicas, como un área de oportunidad en esos nuevos campos de atención.

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