El libro de la semana

(Primera de dos partes)

A través de dos apartados inteligentemente conformados, El proceso de producción cafetalero en la región vertiente del golfo de México da a conocer la situación de miseria y marginación en que viven los productores de café, en contraste con la importancia y la actividad económica que genera ese cultivo alrededor del mundo. Lo anterior hace de esa obra un referente importante para aquellos que deben tomar decisiones y elaborar políticas públicas al respecto.
¡No hay nada como disfrutar una buena taza de café! Impregnarse de su aroma que llena todos los sentidos y acompañarlo con una buena plática o con un buen libro y, precisamente, un buen libro es El proceso de producción cafetalero en la región vertiente del golfo de México de la autoría de Adrián González Romo, Danae Duana Ávila y Diana Xóchitl González Gómez, publicado en 2015 en coedición entre la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y Plaza y Valdés.
El trabajo difunde la realidad del sector cafetalero en México y la participación de los pueblos indígenas en la cadena de valor de este. Destaca saber que el café es el producto de mayor comercialización mundial, solo después del petróleo (Valencia, 2016).
Adrián González Romo, doctor en ciencias en el Programa en estrategias para el desarrollo agrícola regional, junto con Danae Duana y Xóchitl González, ambos doctores en economía, toman la batuta para la elaboración del libro dividido en dos apartados, el primero de ellos ocupado en proporcionar una panorámica de la interacción entre el sector rural de México, la pobreza y el café; mientras que la segunda parte se enfoca en ampliar la visión de la cafeticultura a través de las organizaciones productivas. Así con el liderazgo del trío autoral otras plumas se unen para enriquecer aún más esa obra literaria y logran llevar al lector a través del mundo del café mexicano.
Retomando el primer apartado del libro, este comienza su recorrido a través de la Sierra de Tenango, Hidalgo, donde uno puede detenerse en el camino y apreciar la marginación y la miseria de sus habitantes, donde también, de modo paradójico, de esas tierras fértiles el café gourmet emana, y es que en México, de acuerdo con los autores, la pobreza incluye a 53 millones 341 mil 500 habitantes y, precisamente, en esta sierra conformada por cuatro municipios se considera que 59 por ciento de sus habitantes está en pobreza, mientras que 13.5 y 41.4 por ciento se catalogan en pobreza extrema y pobreza moderada, respectivamente.
Los pueblos indígenas de las etnias otomí-tepehua ubicados en la zona son en su mayoría productores de café. Diariamente enfrentan la problemática para insertarse en los mercados con precios justos sin la intervención de los llamados coyotes; para ello, existen propuestas como el proyecto financiado por el Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo (Citnova) nombrado Certificación de grupos de productores para café orgánico en la Sierra Otomí-Tepehua en el estado de Hidalgo, cuyo fundamento fue la certificación del café orgánico para lograr incrementar el nivel de ingreso de los productores; sin embargo, la certificación se perdió por los costos de esta y del mantenimiento de las adecuaciones a los cultivos, lo que invita al lector a reflexionar sobre dos aspectos primordiales: la desigualdad y pobreza relacionada con el sistema productivo del café, y el cambio de ciertas prácticas en los procesos y valor agregado.
El segundo capítulo del primer apartado nos entera de las características geográficas de Hidalgo que le permiten el cultivo del café como actividad preponderante agrícola de la zona Otomí-Tepehua. En esta parte se pone de manifiesto que no hay un plan integral que permita el impulso y crecimiento de la cafeticultura hidalguense, y propone que dentro del desarrollo de políticas públicas se considere el impulso tecnológico de la región, las alianzas estratégicas entre productores, el empuje del café mexicano en ámbitos internacionales, el fortalecimiento de los mercados locales y la creación
de normas oficiales que fomenten la
calidad de los cultivos.
Avanzando por la primera parte del libro llegamos a Huehuetla, escondido entre la Sierra, donde el cultivo del café parece ser el factor de cambio de la situación de pobreza de sus habitantes y es que los autores nos hacen saber que es el municipio de mayor importancia en cuanto a producción de café en Hidalgo, pero donde absurdamente 54.16 por ciento de su población no cuenta con servicios tan esenciales como el agua entubada o donde 32.57 por ciento no cuenta con drenaje en su hogar. Condiciones como estas hacen que los autores concluyan que los apoyos estatales al municipio son aún insuficientes para las condiciones de marginación de sus pobladores, quienes ven en el café la oportunidad de mejorar sus ingresos siempre y cuando este se comercialice eficientemente.
“El papel de la mujer en el sector cafetalero y su impacto en el ingreso de los hogares” es otro de los capítulos que conforman la primera parte del libro, donde se pone de manifiesto que las mujeres participan como jornaleras en el cultivo del cafeto, existiendo aquellas que tienen voz y voto en uniones de productores y donde, de manera notoria, se aprecia que cuando se es socia de la unión se tiene una mejor situación de vida que aquellas que participan en los jornales, pero solo como esposas de los socios, por lo que los autores sugieren el incremento en la participación activa de las mujeres en las organizaciones cafetaleras impactando benéficamente en su ingreso y en el de sus respectivos hogares.
El libro puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento.
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