Maricela López Orozco

La Organización Mundial de la Salud califica la obesidad como la epidemia del siglo XXI; México es un país que enfrenta graves problemas para combatir la obesidad; asimismo cada día los medios de comunicación ofrecen una amplia gama de productos para mejorar la figura, sin esfuerzo, sin sacrificios, sin dietas y lo mejor de todo, sin cambiar los posibles malos hábitos de alimentación, estos son los llamados productos milagro. Numerosas compañías han encontrado en México un terreno fértil para la comercialización de estos.
Un producto milagro es aquel cuya publicidad le atribuye una serie de propiedades sobre las que no se ha demostrado, por medios científicamente válidos, que pueda producirlas y por tanto no se ha sometido a sistemas legales de autorización como medicamento, cosmético o producto sanitario. La mayoría de estos se caracterizan por exaltar, en su publicidad, una o varias cualidades terapéuticas, preventivas, rehabilitadoras o curativas, que van desde cuestiones estéticas hasta la solución de problemas graves de salud. Asimismo utilizan un lenguaje ambiguo y proporcionan datos confusos sustentando sus supuestas propiedades adelgazantes, reductoras y de salud, basadas en “estudios científicos” realizados en universidades, o bien indicando que están avalados por médicos o científicos famosos, desconocidos en nuestro entorno, en algunos casos, haciendo referencia a estudios cuya muestra y representatividad estadística queda en entredicho.
En la medicina, la que se basa en evidencias, no existen ni los milagros ni las curas genéricas. Aun para una misma enfermedad, cada paciente requiere tratamientos específicos de acuerdo con sus antecedentes clínicos, constitución física, edad y predisposición genética, entre otros.
La Secretaría de Salud, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), lleva a cabo desde hace años una labor de vigilancia de estos productos en el mercado, que ha dado lugar a actuaciones de cese o modificación de publicidad o, incluso, a retiradas de productos. A finales de 2015 la Cofepris dio a conocer que de acuerdo con los resultados de la Estrategia de Vigilancia Sanitaria del mercado ilegal, el aseguramiento de productos milagro que engañaban y ponían en riesgo la salud de la población ascendió a 2.5 millones, lo que representa un incremento de 6 mil 268 por ciento respecto a 2010. Dichos productos se ofertaban en diferentes puntos de venta en varios estados de la República para supuestamente bajar de peso, reducir tallas, entre otros males, sin ser medicamentos.
El mercado de productos milagro, además de ser un engaño y un fraude para el consumidor, puede constituir un riesgo para la salud, ya que el utilizarlos para tratar enfermedades puede comprometer el estado de salud del paciente al retrasar el establecimiento de un diagnóstico correcto y la instauración de un tratamiento adecuado; o bien que el usuario abandone un tratamiento correctamente establecido por el médico. Aunado a eso pueden existir otros riesgos asociados a la falta de calidad, eficacia y seguridad de esos productos.

Como reconocer un producto milagro

*Suelen usar los términos “natural” para justificar su eficacia y la falta de efectos secundarios que generalmente presentan los medicamentos; el hecho de que estos estén elaborados con productos naturales (plantas) no es razón suficiente para descartar efectos secundarios en la salud.
*La venta de estos productos se apoya en promociones como: “Compre uno y llévese otro de regalo” o regalos adicionales para atraer la atención del consumidor. Asimismo la publicidad regularmente utiliza frases que incitan a la compra tales como: ¡Oferta limitada!, ¡Últimos días!, ¡Llame ahora!, entre otros.
*Es común que en su publicidad aparezcan testimonios de profesionales de la salud, personajes famosos o supuestos usuarios; presentando imágenes del “antes y después”, con el fin de mostrar los efectos espectaculares del producto.
*Generalmente incluyen la leyenda “el consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y quien lo usa”, pretendiendo deslindarse de cualquier responsabilidad en caso que el producto perjudique la salud de quien lo consume.
*Con frecuencia la publicidad de estos productos presenta frases que estimulan una mala percepción de nosotros mismos y que inducen a pensar que para sentirnos aceptados y queridos debemos estar delgados, haciendo creer que el éxito y el afecto solo dependen de la apariencia física.

Antes de consumir un producto recuerde que:

*El uso de estos productos nunca debe sustituir la opinión médica. Recurrir a ellos como primera alternativa puede retrasar el diagnóstico o tratamiento de una enfermedad.
*No debe abandonarse ningún tratamiento establecido por el médico para sustituirlo por un producto milagro.
*No son medicamentos, lo cual significa que ni su efectividad, ni su seguridad están garantizados, por lo que algunos pueden ser peligrosos para la salud.
*Hay que desconfiar de las soluciones milagrosas frente a enfermedades para las que aún no se ha encontrado remedio.
*Debe rechazar los remedios secretos, es decir, aquellos en los que no se declara su composición.
*Es importante consultar con un profesional de la salud antes de tomar cualquier producto con finalidad preventiva o terapéutica y rechazar los productos que se vendan por correo, Internet o a domicilio, ya que no ofrecen garantías en cuanto a la procedencia del producto o al control del proceso de fabricación y/o conservación, por lo que su uso puede entrañar un riesgo para la salud.
*Evitar aquellos productos que ofrezcan efectos extraordinarios como grandes pérdidas de peso en pocas semanas, sin dejar de comer, sin hacer dieta, sin hacer ejercicios, comiendo todo lo que gusta.
Los consumidores debemos tener una actitud crítica ante la publicidad de esos productos, recuerde que su principal objetivo es persuadir nuestra decisión de compra a través del uso de palabras e imágenes sugerentes que invitan a su consumo, incluyendo explicaciones ambiguas y haciendo referencia a lenguaje científico desconocido por el consumidor, lo que dificulta la comprensión real del mensaje.
Informarse es el primer paso para evitar los fraudes que generan los productos milagro, siempre debemos preguntarnos “¿es seguro? ¿Funciona de verdad?”. Para combatir eficazmente el fraude que supone la comercialización de estos productos es necesaria la colaboración de profesionales de la salud.
Los farmacéuticos son profesionales capacitados para ofrecer consejo sanitario basado en información científica actualizada y tienen conciencia del grave problema que suponen los productos milagro: un serio riesgo para la salud de las población, por lo que ante la tentación de comprar uno de estos productos consulte al farmacéutico, él le informará sobre la veracidad del mismo y de su publicidad, así como si es conveniente o si existen riesgos para usarlo en su caso; asimismo si sospecha que un producto le ha podido causar algún efecto adverso, contacte con un médico o farmacéutico y notifique dicho efecto.

Documentos consultados
para la elaboración:

http://www.cofepris.gob.mx/Documents/NotasPrincipales/29122015.pdf
Bombillar Sáenz, F.M.; Castillo Rodríguez, C. del. Los productos milagro: un reto para el profesional farmacéutico. Ars Pharm 2010; 51.Suplemento 3: 327-331.[http://hdl.handle.net/10481/26414]
http://www.cof-navarra.com/archivos/Productos%20Milagro/Formato%20texto.pdf
http://cecu.es/publicaciones/INC10guia_milagro.pdf
http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/149/los-productos-milagro-ni-placebo-ni-panacea-solo-fraude
“Productos Milagro para Adelgazar”, publicado por la Revista del Consumidor (Profeco) en su edición de enero del 2005.[http://www.profeco.gob.mx/revista/publicaciones/adelantos_05/prod_milagro_ene05.pdf]
Romero, J “El farmacéutico ante los Productos Milagro”, Trastornos de la conducta alimenticia, núm. 6 (2007), págs. 660-677. [https://www.google.com.mx/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=el+farmac%C3%A9utico+ante+los+productos+milagro]

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