Programa de pueblos mágicos amplía desigualdad en localidades

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Pachuca.- La marca pueblos mágicos ha tenido resultados “disparejos” y no reduce, sino que, por el contrario, amplía la desigualdad en las localidades que cuentan con ese distintivo, indicó Jesús Enciso González, al presentar su libro, Turismo cultural en México. Un estudio de los pueblos mágicos hidalguenses en el marco de la 33 edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL).

En la exposición de su trabajo, que se realizó de manera virtual, el doctor en urbanismo con especialidad en antropología urbana, quien forma parte del cuerpo académico de la UAEH, explicó que ese tipo de pueblos venden su cultura y presentó un bosquejo del surgimiento de ese tipo de sitos de esparcimiento que aparecieron primero en Francia.

“Ese es su gran mérito, pero también el gran error del pueblo mágico, lo que vende el pueblo mágico en muchas provincias es su cultura”, indicó.

Al hablar sobre el desarrollo de dicho esquema en el país, Enciso González explicó que inicialmente el programa surgió con 30 localidades y creció hasta sumar 111, hecho que se debe en gran medida a que ha sido una estrategia para conseguir dos formas de reproducción capitalista.

La primera de ellas, dijo, es para concentrar capital, “la estrategia de pueblos mágicos no ha venido precisamente a beneficiar a los más necesitados, sino a presidentes municipales, restauranteros, hoteleros, microbuseros, dueños de taxis”.

“Es decir, los pueblos mágicos, según la investigación que hemos venido realizando, han tenido resultados disparejos y lo que ha generado no es una reducción de la desigualdad, a veces hasta una ampliación de la desigualdad”, dijo.

El académico recalcó que las inversiones en esos destinos han beneficiado particularmente a los que siempre han tenido el poder económico y político de esos pueblos.

Sin embargo, abundó, los habitantes de esas localidades prefieren que exista esa representación, pues, aunque reciban una mínima parte de la derrama generada por el turista, para ellos significa algo.

“Más aún ahora que algunos fueron removidos de los primeros cuadros y los mandaron cuatro o cinco calles mas a la derecha, ¿y por qué hacen esto?, evidentemente porque pueblos mágicos es una estrategia económica para atraer turistas, pero se ha basado en los centros históricos y ahí da muy mala facha el indígena, el informal, está arruinado la escenografía, de tal manera que se han visto expulsados del centro, pese a que habían estado ahí por siglos”, comentó.

Asimismo, su publicación también realiza un análisis comparativo de cuatro destinos de ese tipo: Huasca, Real del Monte, Mineral del Chico y Huichapan, el cual permitió concluir que “se ha beneficiado de manera distinta a los pueblos, hay una derrama importante en Real del Monte, menos en Huasca, un poco importante en Huichapan y menos en mineral del Chico”.

La razón de ello, dijo, es la parte política, pues quienes llevan a cabo la gestión en los tres primeros pueblos mágicos son grupos políticos importantes con fuertes nexos con el gobierno federal.

En ese contexto, el investigador concluyó que pueblos mágicos continuará como un producto del turismo cultural que difícilmente sorteará el problema de la crisis y la miseria.

“Sin embargo, en la coyuntura actual, con una caída importante de negocios por la pandemia, tenemos un poco la esperanza de que la dinámica de los pueblos mágicos pueda cambiar, sobre todo porque tenemos otro tipo de gobierno, habrá que ver que tanto el nuevo gobierno puede cumplir aquella expectativa de reducir la pobreza con o sin estos destinos turísticos”.

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